Editorial

Badalona, cúmulo de despropósitos

El incendio de la nave industrial es el último eslabón de una cadena de injusticias y vacíos legales

Se lee en minutos

El Periódico

Los bomberos trabajan en el incendio de la nave ocupada declarado en Badalona.

Los bomberos trabajan en el incendio de la nave ocupada declarado en Badalona. / JORDI COTRINA

La tragedia del incendio de la nave de Badalona en la que han fallecido al menos tres personas ha causado una gran conmoción y no solo en la ciudad, ya que la confluencia de factores que ha llevado al siniestro no se da solo en esta localidad sino que es un patrón que se repite en otros lugares. Se trata de un ciclo que se inicia con la pobreza en demasiados países del planeta, sigue con el laberinto legal en el que se sumergen quienes llegan para buscarse la vida y se remata con una política de suelo y de vivienda que tolera el abandono de propiedades antes que garantizar un techo para quienes lo necesitan.

Los hechos de Badalona hasta el incendio se producen igual en otros municipios. Un número de migrantes indeterminado malvivían en una nave de cuatro plantas que ha estado ocupada desde hace 15 años sin que el propietario lo hubiera denunciado. El edificio a todas luces era inadecuado para ser utilizado como vivienda, pero era el único lugar en el que habían encontrado refugio los migrantes, que se dedicaban a comerciar con chatarra o a vender productos en el top manta. Son personas en situación irregular, por lo que se veían obligadas a vivir en un limbo, sin acceso a trabajo ni a vivienda, en la indigencia. Y en demasiadas ocasiones quedaban a merced de todo tipo de mafias y obligados a convivir con quienes no tienen nada que ver con su desgracia ni con su origen y que viven en las orillas de la delincuencia.

Como las personas que vivían en la nave siniestrada hay muchas más, que han levantado campamentos en solares abandonados y han ocupado inmuebles (construidos o por construir). Comparten todos ellos el hecho de que han huido de su país en busca de una vida mejor; que entraron en España de forma ilegal; que los servicios sociales municipales no dan abasto para ofrecerles servicios; que la regularización de su situación, imprescindible para tratar de salir del pozo, es un laberinto burocrático casi insalvable; que la concentración de muchos de ellos en esta precaria situación crea guetos en las zonas más desfavorecidas de muchas ciudades en los que se parapetan formas de delincuencia; que su presencia genera al mismo tiempo problemas de convivencia con los vecinos, que ven cómo sus barrios se degradan. Un círculo vicioso de miseria que, además, puede desembocar en tragedia. 

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Cabe investigar las circunstancias del incendio de Badalona. Esta investigación debe arrojar luz respecto si hay responsabilidades de algún tipo y, de ser así, a quién cabe exigírselas. Más allá de ellos, esta tragedia pone de nuevo encima de la mesa la urgencia de tratar asuntos que llevan mucho tiempo abiertos: cómo se frena a las mafias que traen a estas personas a un infierno anunciándoles un paraíso, cómo se regula el acceso a derechos básicos de los migrantes en situación irregular. O cómo se persigue a los propietarios que hacen de la especulación su forma de vida poniendo en peligro la vida de otros. La proliferación de campamentos y edificios o naves de la miseria es insostenible no solo para las personas que malviven en ellos, sino para su entorno, los barrios y los municipios.

En este sentido, los ayuntamientos, primera línea de choque ante esta emergencia social, no pueden gestionarla en solitario. Se trata de un problema global que empieza en las fronteras y que, en este caso, ha finalizado en una nave industrial de Badalona. Como tal, debe ser tratado de forma global por todos los niveles de la administración. Hay que encontrar la forma de garantizar derechos como sanidad y educación, de dotar de suficientes recursos materiales y legales a los servicios sociales y de afrontar la crisis de vivienda. Muchos frentes abiertos que no admiten demora. Hay muchas tragedias similares a diario.