OPINIÓN

El balón socializado

Se lee en minutos
Griezmann celebra su gol con Jordi Alba

Griezmann celebra su gol con Jordi Alba

Como una diapositiva del futuro se miran los partidos del Barça sin Messi. Cómo podría ser convivir sin el mejor de todos los tiempos, acaso cocinando platos triestrellados sobre la leña que aún le queda en otra liga, y puede decirse que la mesa ha quedado siempre bien puesta. Ha entrado estupendamente por los ojos el equipo en los dos encuentros en que Koeman ha dado reposo al súper chef de la plantilla. 

No debe concluirse que el Barça esté preparado ya para presentarse a las altas instancias sin el sello del argentino, aunque algunos puedan sentirse tentados a ello. Pero el espíritu coral que proyecta el once reestructurado revela que sin la sombra gigantesca del ‘10’ algunos futbolistas se estiran, se les caen los corsés, como si se sintieran menos juzgados, más dispuestos a orientarse libremente, menos pendientes de los movimientos de la figura referencial. El balón se socializa más.

El atrevimiento

Noticias relacionadas

Los últimos partidos ha permitido descubrir la utilidad de Braithwaite, más eficaz en Europa que el delantero titular de los últimos años. No, ciertamente no es el tronco que en  ocasiones se ha transmitido desde las opiniones más severas. Griezmann, otro que va más suelto, lleva ya un par de ridículos bailecitos; es el precio a pagar por su mayor  participación en el juego y su acierto ante la puerta. Y Dembélé mantiene el atrevimiento, percutiendo sin miedo a su musculatura, que le va respondiendo, y hasta lució brazalete, lo que quedó raro, pero viene a reflejar quizá del modo más certero posible que los cambios que intenta Koeman se van consiguiendo. Irreconocible el Barça respecto a los días duros.  

Koeman se sintió ayer ufano. Solo recibió buenas noticias. Vendrán retos más complicados, claro. Y habrá que ver al equipo. Pero va descubriendo que tiene variedad de protagonistas para ganar.