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Tú eres muy malo

Quizás ahora relativizamos demasiado la maldad en las películas y la señalamos de forma demasiado nítida y expeditiva en la vida

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Imagen de archivo de Camilla Parker Bowles.

Imagen de archivo de Camilla Parker Bowles. / AP / STEPHEN HIRD

Hubo un tiempo en que los buenos eran muy buenos y los malos, malísimos. Las novelas empezaron muy pronto a desmontar esa división. Y, según un artículo reciente de 'The Guardian', ahora la línea entre la luz y la oscuridad es incluso dudosa en el cine palomitero.

El autor del texto afirma que los héroes de película sirven para fijar un ideal al que aspirar. Pero que, de toda la vida, los villanos son más interesantes porque están en nosotros: nos muestran todo eso (vanidad, egoísmo, celos) que no podemos evitar ser en mayor o menor medida.

Ahora, en cambio, dice que nada está tan claro: Godzilla podría no ser un monstruo temible, sino un activista ecoterrorista que corrige los excesos nucleares del ser humano. Y cita otros muchos ejemplos, del Magneto de los X-Men al Joker, para ilustrar cómo muchas ficciones actuales se centran en el lado bueno del malo o en sus razones para ser malo.

Con Louis Van Gaal empezó todo

Quizás toda esta confusión, añado yo, arrancó con Louis Van Gaal gritando, con acento de malo en película de la Segunda Guerra Mundial, “Tú erres muy malo” cuando el percibido como malo, por amantes del fútbol y hasta por niños asustados, era él. O con Oscar Wilde: “Es absurdo dividir a la gente entre buena o mala: la gente es o encantadora o tediosa”. 

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Lo cierto es que mientras incluso en las ficciones más simplonas se plantean villanos ambiguos, en el mundo real se vuelven más nítidos: básicamente, el villano es el que no piensa como yo. Claro que novelas y series y prensa siguen influyendo: la gente odia aún más a Camilla Parker Bowles después de ver la última de 'The Crown'. El extraordinario libro 'El hijo del chófer', de Jordi Amat, retrata a un deleznable villano (con alguna razón biográfica para serlo) en Alfons Quintà. Se analiza en artículos a Maradona como ángel del fútbol y demonio en la vida. 

Pero el caso es que empieza a ser cada vez más difícil que suceda eso que explican muchos actores que interpretaban a los malos de telenovelas de los ochenta: salían a la calle y la gente los insultaba. Quizás eso era demasiado. Y quizás ahora relativizamos demasiado la maldad en las películas y la señalamos de forma demasiado nítida y expeditiva en la vida. O quizás, con tanto quizás, estoy relativizando demasiado yo y nos estemos olvidando también en la realidad de los verdaderos malos de la película.

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