La candidatura de Borràs

Gana Twitter, empieza la fiesta

La irrupción de lo más parecido a una Ayuso (a la catalana) empuja a un sector del independentismo hacia un populismo descarnado

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Laura Borràs en una comparecencia en el Congreso.

Laura Borràs en una comparecencia en el Congreso. / EFE

Esta vez sí ha ganado Twitter. La candidata del denostado (por los mandamases de Junts) Quim Torra se ha llevado de calle las primarias para elegir candidato en el partido de Jordi Sànchez y Carles Puigdemont. Como dato relevante, a ninguno de los dos ilusionaba la candidatura de Laura Borràs. Más bien lo contrario. En privado, ambos expresan parecida opinión sobre el auge del sector más extremista. Puigdemont, en particular, deseaba al 'conseller' Puigneró que vislumbró a leguas el batacazo y aparcó su ambición. Por el momento podrá seguir concentrado desarrollando la NASA catalana. Los presos de Lledoners, veteranos militantes de CDC, apostaban por el también 'conseller' Damià Calvet, en especial Josep Rull. Ambos han comprobado, en estas primarias, la virulencia de sus compañeros de viaje. Mientras Torra, que ya quiso recuperar a Borràs para el Govern como portavoz al frente de Presidència precisamente para afianzarla como candidata, se toma la revancha. La venganza es un plato que se sirve frío.

La ruptura de Puigdemont con sus excompañeros de toda la vida (estos no quisieron pasar por el redil y la enésima humillación) le ha permitido construir un partido a su antojo arropado en su hiperliderazgo. Aunque ahora empieza a probar su propia medicina. Echando al PDCat ha debilitado la posibilidad de tomar las riendas para enderezar un rumbo que lleva directamente a un callejón sin salida. Porque hoy, en las bases de Junts, predomina la pulsión de lo que en su día representaron López Tena (Solidaritat) y Joan Carretero (Reagrupament). Se acabaron las tácticas y las estrategias. Ahora todo va a ser patadón y p'alante con la hinchada rugiendo fervorosa.

CDC y sus sucedáneos han acabo siendo víctimas de la pulsión reactiva que ellos mismos crearon contra ERC en el pasado. Cuando el astuto e implacable David Madí mandaba en la sala de máquinas. Reagrupament, el partido del 'president' Torra, fue un invento auspiciado por Madí (lugarteniente de Mas) con la complicidad de la prensa más cercana a CDC. El psicotrópico ideado contra los republicanos ha carcomido la estructura de Sánchez y Puigdemont. Cabe recordar que en paralelo a Reagrupament emergió Ciudadanos, en sentido opuesto, como reacción a lo que consideraron deriva liderada por Pasqual Maragall.

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Con la candidata de Twitter a la cabeza la inestabilidad sin ton ni son va a ganar enteros. Y la repetición electoral -que a duras penas se evitó en el 2015-16 y el 2017-18- aparece en el cercano horizonte como más probable. La irrupción de lo más parecido a una Ayuso (a la catalana) hace harto difícil la investidura de un republicano (pondría en jaque a las bases nacionalistas), aleja el escenario de acumulación de fuerzas por uno de confrontación cainita entre las dos almas del independentismo (la republicana y la nacionalista) y empuja a un sector del independentismo hacia un populismo descarnado que no va a tener otra razón de ser que el ruido instrumental y el dedo legitimista presto a ejercer de acusador. El muchos y diversos de Junqueras contra el menos y puros de Twitter.