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En manos de Braithwaite

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Braithwaite, junto a Messi, marca ante Osasuna.

Braithwaite, junto a Messi, marca ante Osasuna. / AFP

Así está el Barça. No es cuestión de cebarse en un debate sobre la calidad de Braithwaite, que no tiene responsabilidad alguna sobre el hecho de que el Barça prescindiera del delantero centro sin tener un euro para incorporar otro 9. Pero lo cierto es que Koeman ha probado todas las alternativas posibles hasta llegar a la conclusión de que el danés es lo más parecido a un delantero de referencia que tiene.

El técnico acota la participación de Braithwaite ante Osasuna a las condiciones específicas del rival, pero su titularidad beneficia directamente a Griezmann, quien se encuentra en las condiciones que hubiera pedido en su carta a los Reyes: de mediapunta por detrás de un delantero que fije a los centrales. Eso traslada a Messi a la derecha desde donde parte con comodidad. El único sacrificado es Dembélé, que se queda sin espacio en la delantera, con la posibilidad de arrebatar el puesto a Coutinho, aunque por la izquierda ataque peor. 

El encaje de Griezmann

Koeman se había regido hasta ahora bajo el dogma de poner a sus once mejores jugadores y, dentro de esa lógica, Braithwaite no tenía espacio. El partido demostró que el danés mejora a su entorno, porque es el más adecuado para ese trabajo sucio que requiere ser el punta y participar poco del juego.

No es la primera vez que creemos que por fin se le ha encontrado el encaje a Griezmann, y no conviene lanzar las campanas al vuelo, porque eso ya lo hicimos después de que el equipo jugara un gran partido en Villarreal la temporada pasada, y luego vimos lo que vimos con Setién. También estuvimos eufóricos tras el partido del equipo en Turín, con otra gran actuación del francés y luego llegó el partido ante el Atlético, por poner otro ejemplo. Pero las señales son mejores que hace unos días.

Esperanza necesaria 

Pero en una época de supervivencia futbolística, la esperanza es necesaria. Quizá sea esto con lo que nos tengamos que conformar, con una alternancia de partidos buenos con otros decepcionantes de un equipo que está en evolución pero que tiene deficiencias  increíbles para una plantilla tan costosa. Sin nueve, sin centrales y plagado de medias puntas. 

Soñar es gratis y es inevitable que tras cada buen partido queramos ver todas las gracias

Koeman va tan sobrado de enganches que el día en que decidió prescindir de uno de ellos para hacer de punta de lanza, optó por reciclar a otro en el doble pivote. El enamoramiento del holandés con Pedri es tal que lo probó en una posición incluso por delante de uno de los centrocampistas naturales para la misma, Pjanic

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Pedri le queda probar de central, donde se abre otro casting ante la ausencia de Lenglet. La lesión de Piqué le ha dejado en situación de emergencia constante y a la espera de recuperar algún central, el holandés tendrá que confiar —le guste o no— en un joven del filial y un invento.  

Este es el Barça que ha heredado y es sobre este panorama sobre el que se tendrían que ajustar las expectativas. Pero soñar es gratis y es inevitable que, a cada buen partido del equipo, queramos verle todas las gracias para pensar que ahora sí, esta vez sí, pueda ser lo suficientemente regular como para aspirar a algo.