ANÁLISIS

Una mano tendida a los desencantados

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Messi tras mostrar la camiseta de Newell’s.

Messi tras mostrar la camiseta de Newell’s.

 Tantas cosas se han desnaturalizado en el fútbol actual. Sin Maradona, el fútbol se ha muerto, dicen los más desmesurados en Argentina. El fútbol ha perdido valor como forma de entretenimiento. No es posible conocer los índices de audiencia de la Liga. Secreto de Estado de las plataformas privadas. Pero se intuye que la pandemia ha restado presencia social al juego y al propio Barça. Sin público en las gradas, la sensación de balón desinflado perdura, y las mutaciones del virus o de Trump parecen ganar posesión de balón en las tertulias cotidianas. Es una impresión sin demoscopia. Pero vivo está, y con este Messi aún más.

Cuando el Camp Nou abre a las 14 horas, el efecto de una atmósfera antinatural se expande. Horas raras que no perjudicaron al equipo, al contrario, desplegó una actuación notable colectiva ante el Osasuna. Koeman va introduciendo novedades que entretienen la mirada de los que se mantienen fieles al espectáculo azulgrana. Braithwaite como nueve fijo, Pedri como medio centro, Mingueza que repite, Griezmann más liberado y repentinamente más alegre. No se sabe si miraron muchos o pocos, pero el partido mereció la atención catódica, alterar el horario del ágape dominical.

El pulso social

Messi proporcionó la imagen que excitará, más si cabe, las tertulias en Argentina, de donde llegan noticias siempre sorprendentes, la última la imputación del médico personal del ídolo fallecido. Consciente de la atención que iba a concitar en caso de marcar, Messi encontró la gesticulación justa tras un gol que les emparenta en la mitología de este deporte. Una tremenda acción que ensombreció el primer tanto digno de una estrella de Griezmann desde que viste de azulgrana. Ya es mala suerte.

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Este Barça en busca de la popularidad diluida va ofreciendo detalles para reencontrarse con los desencantados tras tantos líos recientes. Un juego que va adquiriendo capas, un entrenador que sabe estar y encima da un paso al frente para reducirse el sueldo, y una superestrella que quizá aún se quiere ir, pero en el campo no lo demuestra, más allá de actuaciones mejores o peores.

El Barça está vivo en la Liga y las elecciones prometen elevar el pulso social. Esto se anima.