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Una historia del terror

El miedo es una poderosa herramienta de la que podemos aprender constantemente

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Una historia del terror

MONRA

'El valle inquietante' es el nombre de una hipótesis en el campo de la robótica y la animación digital en 3D que defiende que las réplicas que se acercan demasiado a la apariencia, movimiento y comportamiento humano natural nos generan un rechazo ineludible. De ser música, el género de terror sería la banda sonora de un paseo por ese valle inquietante. 

El terror juega con nosotros en la frontera de la ficción que separa lo posible de lo imposible, presentándonos versiones del mundo que se parecen al nuestro pero sabemos distantes. Nos dejamos llevar por la sorpresa y el miedo, encantados con la historia de un imposible, pero cuando dicha historia nos abandona en ese valle inquietante y perdemos de vista la frontera mágica de la ficción, el deleite desaparece entre la bruma del horror y el rechazo. 

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La ficción nos deja de seducir cuando se convierte en una versión del mundo que somos capaces de imaginar como real. Cuando se acerca demasiado a nuestra experiencia y nos susurra al oído que un día nos ahogaremos en nuestras circunstancias, y el conjunto de conocimientos que nos ha guiado durante toda nuestra vida nos terminará llevando al borde del abismo. Cuando la ficción nos persigue y se arrastra, comiéndose nuestras sombras, y nos agarra del tobillo para detener el movimiento ciego de nuestras vidas. Y se retuerce, infinita, disfrutando del caótico esfuerzo que hacemos al tirar de nuestra pierna, entumecida de posibilidades, intentando liberarnos de las garras de lo que creíamos imposible. Es entonces cuando la ficción nos clava las uñas, con furia, para que la miremos a los ojos mientras gritamos, sin saber muy bien qué hacer con lo que nos queda de la sensación de seguridad con la que nos habíamos despertado esa mañana. 

A nivel neuronal, el miedo es nuestro amigo. Nos ayuda a despertar; activa nuestros motores de respuesta y los optimiza hasta el punto de llegar a reaccionar al estímulo que nos causa esa sensación de inseguridad sin tener que pensar. Somos capaces de conjurar una respuesta que se escapa del control activo de nuestro cerebro. El miedo es una poderosa herramienta de la que podemos aprender constantemente. Funciona casi como un apéndice perceptivo independiente que nos ayuda a desentrañar el entramado de la realidad que nos envuelve. Se construye a sí mismo, evolucionando y adaptándose a los cambios, redefiniendo los límites de nuestra zona de confort para mantenernos a salvo a lo largo de nuestras vidas. 

Género en evolución

El género de terror está en constante evolución para adaptarse a quienes somos con el paso del tiempo. Las películas de zombis, las del fin del mundo, las que nos hablan de una ocupación alienígena o un virus letal, son clasificadas como fantasía, ciencia ficción y a veces horror, dependiendo de los sentimientos que nos generen. La nueva película de Michael Bay, 'Songbird', iba a ser un éxito, presentándonos una de esas situaciones posibles pero tan altamente improbables que ni nos paramos a pensar en ellas. Estaba destinada a entretenernos en la sorpresa y el reconfortable horror de saberse inmune a dicha representación de la realidad.

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'Songbird' cuenta la historia de una pandemia mundial que cambia el mundo en cinco años, reescribiendo el paradigma del miedo como brújula emocional con la cual navegar la realidad. En el tráiler vemos como la sociedad prácticamente se ha desintegrado, cayendo víctima del caótico sentir de las masas. La tecnología, que durante años hemos tildado de peligrosa y dañina para el entramado de la sociedad, representándola como una amenaza constante, es lo único que mantiene la ilusión de que aún hay una sociedad que salvar. Pero salvar a la sociedad, esa poética expresión de la humanidad como ente funcional, es complicado cuando el enemigo somos los demás. Y ahora que vivimos encerrados en casa, dependiendo de la tecnología para sobrevivir, para trabajar, conseguir comida, para no morir en vida, consumidos por la soledad, sofocados por las cenizas de un futuro que nunca será… ahora, 'Songbird' nos causa un terror real y no queremos verla.

Michael Bay ha atravesado el valle inquietante que nos mantiene a una sana distancia de la ficción y se ha colado en nuestra realidad, ahogándonos con el pacto de ficcionalidad, destrozando el castillo de naipes conceptual que habíamos creado a nuestro alrededor para convencernos de que todo saldrá bien. La tormenta pasará. Y con suerte se llevará la nueva película de Michael Bay consigo.