FEMINISMO

Interseccionalidad

Estudios y encuestas deben segregar ya no solo por género, sino por colectivos discriminados

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Un grupo de mujeres se manifiesta contra la violencia machista.

Un grupo de mujeres se manifiesta contra la violencia machista. / EFE

Existe la sensación de que ahora las feministas sí están exagerando. Porque cuando alcanzan derechos –que, por cierto, los tienen que luchar, no les son innatos la mayoría de ellos–, parece que nunca quedan satisfechas. Hace nada Dones Visuals –asociación imprescindible para entender la desigualdad en el mundo del audiovisual– reclamaba datos segregados ya no solo por género, sino también por colectivos discriminados. Y me imagino a los señores que accedieron a hacer las encuestas y las estadísticas segregando preguntándose en qué momento aceptaron abrir este melón.

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Los números que nos ofrecen los estudios nos han querido hacer creer que eran neutrales, que eran universales, que no había que entrar en profundidad. La realidad, sin embargo, es más compleja que los números y necesitamos profundizar. Esto que nadie duda que sea importante –hacemos encuestas por territorios, hacemos equilibrios entre lenguas, pedimos cuotas por partidos políticos, defendemos la pluralidad en todas partes y reclamamos visibilidad propia–, cuando se trata de género incomoda.

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Y ahora resulta que las feministas no quieren solo datos segregados por género, sino por colectivos. ¿Por qué? Pues porque si hablamos del tanto por cierto de mujeres que hay en los medios de opinión, gracias a la labor de OnSónLesDones, se nos escapan algunos detalles: tenemos el tanto por ciento de mujeres, pero las mujeres no somos un bloque uniforme. Hay muchas intersecciones, y las intersecciones casi siempre tienen que ver con privilegios y discriminaciones. Así, sabemos cuántas mujeres hay en los medios o en el audiovisual, pero no sabemos cuántas de estas mujeres son trans, ni cuántas son mujeres racializadas, ni cuántas tienen diversidad funcional, ni de qué edades, ni cuál es su origen ni su religión. Resulta que sí, que también queremos tener esta información, porque si no nos enfadamos porque somos mucho menos de la mitad de los opinadores. Pero no nos enfadamos lo suficiente porque no haya ninguna mujer gitana, o por que cuando haya una mujer trans en una película se abunde en los estereotipos. Y resulta que sí, que lo queremos saber. Qué pesadas, ciertamente.

Por eso decía que aquellos que accedieron a segregar por género ahora deben pensar que nunca es suficiente. Les quería decir que tienen razón.

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