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Cine navideño para la Navidad más rara

¿Por qué esa tendencia a sobrevalorar el cine de entretenimiento más jovial en tiempos tristes?

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Mackenzie Davis y Kristen Stewart, en la película ’Happiest Season’.

Mackenzie Davis y Kristen Stewart, en la película ’Happiest Season’.

Este miércoles se publicó un artículo en Vulture con el titular 'Oh no, hay 82 nuevas películas navideñas este año'. El texto consiste en una introducción y una ficha de cada uno de estos filmes. Es decir, no era una exageración: este año llegan 82 películas navideñas más (que todas se estrenen aquí es otra cosa). En paralelo, no paran de salir críticas buenas sobre uno de estos títulos, 'Happiest Season', dirigido por Clea DuVall y en el que las maravillosas Mackenzie Davis y Kristen Stewart dan vida a una pareja que pasa las navidades en casa familiar de una de ellas. Las expectativas de mi TL (y las mías) hacia esa película, que en Estados Unidos se acaba de estrenar en Hulu, no pueden ser más altas.

Como fan de las películas navideñas, como alguien que ve cada año 'Algo para recordar' (1993), 'Love Actually' (2003) y 'The Holiday (Vacaciones)' (2006), esa cifra chiflada me parece perfecta. Y mi curiosidad por la comedia romántico-familiar de DuVall, Davis y Stewart es infinita. Pero no puedo evitar encontrar cierta tensión, incluso cierto absurdo, entre esa estampida de películas navideñas y lo que se intuyen unas de las navidades más raras de nuestras vidas. Si ya me cuesta ver aglomeraciones, abrazos y gente sin mascarilla en las películas ambientadas en el presente, ¿cómo me va a caer una escena multitudinaria en torno al árbol de Rockefeller Center? ¿Y de una reunión familiar de 23 personas?

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Seguramente la respuesta más obvia a que ni siquiera una pandemia puede frenar el negocio de las películas navideñas sea que en momentos difíciles necesitamos evadirnos. Pero, ¿y si no? ¿Y si no nos pasa lo mismo a todos? ¿Por qué esa tendencia a sobrevalorar el cine de entretenimiento más jovial en tiempos tristes? Una compañera me decía que todos sus intentos de vender estos días artículos sobre películas “trágicas, terroríficas o tristes” (y lo entrecomillo porque era la respuesta de un medio a uno de sus 'mails') habían sido un fracaso. Y no puedo evitar pensar que la apuesta unilateral por el cine escapista es un error. Básicamente porque no todos encontramos evasión, respuestas y refugio en las mismas películas.