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El modelo Merkel

La canciller lleva 15 años gobernando siempre en coalición y con gran pragmatismo

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La cancillera alemana, Angela Merkel, durante la rueda de prensa que ha ofrecido tras la clausura de la cumbre del G-20.

La cancillera alemana, Angela Merkel, durante la rueda de prensa que ha ofrecido tras la clausura de la cumbre del G-20. / CHRISTIAN MARQUARDT (EFE)

El domingo hizo 15 años que Angela Merkel fue elegida por primera vez canciller de Alemania. Es pues uno de los gobernantes más veteranos y ha superado con acierto tanto la crisis del 2008 como la actual del coronavirus, ya que las encuestas le dan un envidiable aprobado del 74% de los alemanes.

Cuando gobernar es complicado y en muchos países surgen peligrosos populismos, la larga etapa de Merkel es muy notable. Empezó como una joven política democristiana de la antigua Alemania comunista tras la caída del Muro de Berlín y era hija de un pastor protestante que se trasladó de Hamburgo a la RDA. Helmut Kohl, que la llamaba “mi chica”, la hizo ministra en 1991. Pero cuando la CDU perdió las elecciones del 98 y un escándalo de financiación le tumbó, se rebeló contra Kohl y Wolfang Schauble, entonces presidente de la CDU, al que sustituyó en el 2000. Y en las elecciones del 2002 -con la candidatura de Stoiber, el líder del partido bávaro- la CDU volvió a perder frente al SPD.

En el 2005 Merkel ganó por la mínima al SPD (226 a 224 escaños) y formó la segunda 'gran coalición' CDU-SPD de la historia alemana. Desde entonces Merkel ha mandado en la CDU con mano de hierro, pero recuperando algunos antiguos contrincantes como Schauble, que fue muchos años su poderoso ministro de Hacienda.

Merkel, una política centrista y muy pragmática, no era la líder natural del bloque conservador CDU-CSU, pero sus cuatro éxitos electorales la convirtieron no en indiscutida -en el 2015 tras acoger a más de un millón de refugiados sirios fue muy atacada por la derecha- pero si en la inexpugnable líder del partido. Y el éxito de la AfD, antieuropea y contraria a la inmigración, en elecciones regionales y en las generales del 2017 (tercer partido del Bundestag) ha perdido mucha fuerza.

Coaliciones

Merkel ha gobernado siempre en coalición. Primero con el SPD (2005-2009), luego con los liberales (2009-2013) y luego (2013-2017) y hasta ahora de nuevo con el SPD. En Alemania los gobiernos de coalición son la norma, pero Merkel ha sabido siempre dominar a su partido (y a sus ambiciosos barones regionales) y gobernar pragmáticamente con liberales o con socialistas. En el 2011, tras el grave accidente nuclear de Fuskushima, dio un giro verde acelerando el programa de cierre de las nucleares y en el 2015 afrontó con decisión la crisis de los refugiados, lo que le comportó pérdida de popularidad y un castigo en las elecciones del 2017.

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Su pragmatismo la ha llevado a asumir propuestas socialdemócratas como el salario mínimo -que no existía en Alemania-, lo que la ha acabado favoreciendo al hacerla una líder más abierta que su partido y no molesta a sectores del electorado socialista. Merkel ha vencido al SPD no atacándole, sino gobernando con ellos durante gran parte de su mandato. Algo que debería hacer reflexionar al PP, que siempre ataca al PSOE acusándole de todos los males y crispando la vida política.  

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