ANÁLISIS

Rosalía doma los Latin Grammy; y a Bad Bunny le roban la cartera

La catalana domina tiempos y lenguajes y se mantiene en lo alto del palmarés de los premios a base de 'singles'

Se lee en minutos
Rosalía, en su concierto en el Palau Sant Jordi en el 2019.

Rosalía, en su concierto en el Palau Sant Jordi en el 2019. / FERRAN SENDRA

Te puede interesar

Ha dejado de sorprender que una chica de Sant Esteve Sesrovires esté instalada en la galaxia del pop. Pero no debería. Rosalía Vila Tobella logró llegar ahí y ahora se mantiene, sobradamente. Entiende los tiempos y lenguajes de hoy, conociendo lo de ayer. En su música y en su producto, su carrera. Sin disco nuevo, con un puñado de 'singles' publicados, ha salido vencedora de nuevo en los Latin Grammy. Transversal, domina el arte de la creación de una obra conceptual ('El mal querer') y el del 'hit' de toda la vida, lo que la ha aupado este año. A base de colaboraciones tan distintas como las de 'Yo x ti, tu x mi', con el reguetonero Ozuna, y 'TKN', con el rapero Travis Scott. Escoge y juega parejas ganadoras: la que forma con la productora catalana Canadá le ha valido el premio a mejor videoclip por el de 'TKN'.

Mantenerse en el triunfo en un juego con cartas marcadas y reglas indescifrables es quizá aún más loable. Pues Rosalía ha estado muy presente en una edición en la que a Bad Bunny le han robado la cartera. A él, seguro que ni fú ni fá, pero cuesta de entender que el puertorriqueño, quizá la voz más trascendente para varias generaciones, no haya colocado medallas a su disco de consolidación 'YHLQMDLG'. Ni la de mejor del año (fue para Natalia Lafourcade), ni la de mejor álbum de música urbana. Manos a la cabeza: el segundo galardón fue para 'Colores', del colombiano J Balvin (que llegaba con récord de nominaciones, 13), un álbum blanco y con mucha menos fuerza. Eso sí, más limpio, menos disidente. Menos credibilidad para las alfombras rojas y los premios. De hecho, a pesar de que se preveía, por número de nominaciones, que el reguetón protagonizara el evento, 'on-line' y bastante tristón, con muchos protagonistas que no conectaron la webcam para dar las gracias (Residente fue el más acertado en eso de los discursos), el género latino por excelencia pasó casi desapercibido. Mucho más relevancia tuvo en las actuaciones de la gala -la audiencia manda- que en el palmarés final. No es un mal resumen de la realidad a la que se enfrenta muchas veces el reguetón.