01 dic 2020

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Editorial

Un Govern descompuesto

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El Periódico

Pere Aragonès, este miércoles en el Parlament.

Pere Aragonès, este miércoles en el Parlament. / FERRAN NADEU

Las divergencias entre JxCat y ERC vienen de meses y ni siquiera la gravedad de la pandemia ha podido acallarlas. Sin embargo, este miércoles se cruzó una línea roja al levantarse de la mesa los representantes de ERC en la reunión de crisis del Govern sobre el covid-19 que estaba siendo retransmitida en directo a los medios por sus socios de Junts. La situación es insostenible. Catalunya no tiene un Govern, sino dos, con serias dificultades incluso para reunirse en la misma mesa por las continuas deslealtades.  Tampoco tiene la Generalitat un presidente en el ejercicio pleno de sus funciones debido a la irresponsabilidad de Quim Torra -presionado por Puigdemont- al gestionar su inevitable relevo, por lo que no se pueden resolver de forma tajante conflictos como el causado por el colapso en las ayudas a los autónomos o las continuas deslealtades del ‘conseller’ de Empresa a causa de la imposibilidad de que el presidente en funciones pueda destituir o nombrar ‘consellers’. Así, entre parche y parche, el Govern se pelea en público y en privado mientras los catalanes viven la crisis de la pandemia cada vez con mayor angustia y desconcierto  y los sectores afectados por las restricciones salen a la calle.

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Esta vez la pelea entre ERC y JxCat se ha producido por la difusión y debate de los nuevos planes de desescalada antes de que los aprobara el Procicat, el órgano técnico encargado de gestionar la pandemia. El borrador se conoció el martes, fue rectificado por la noche en una reunión de urgencia y las propuestas de retoque volvieron a filtrarse el miércoles por la mañana. Maniobras con claro interés de presión y desestabilización en el interior del Consell Executiu, y con un efecto desorientador sobre los ciudadanos, que provocaron el plante de ERC y le llevaron a reclamar «un pacto de lealtad». Los republicanos apuntan a la Conselleria d’Empresa, dirigida por Ramon Tremosa, mientras que JxCat culpa a sus socios de querer tapar la crisis de Treball.

La pugna electoral entre los dos partidos late en sus posturas enfrentadas: JxCat defiende la atenuación de las restricciones, que en gran medida afectan a sectores de su electorado, y según cómo intentar aplazar las elecciones para tratar de remontar en las encuestas, mientras ERC prefiere mantener ahora medidas duras para salvar la Navidad. El resultado es un espectáculo lamentable, una falta de respeto a la ciudadanía y a los sectores afectados, que no saben a qué atenerse. Hasta la reunión del Procicat que debe establecer este jueves el calendario de flexibilización de las medidas vigentes hay margen para que ambas partes vuelvan a poner la imprescindible actitud de responsabilidad sobre la mesa.