Vecina de Gràcia

Comprar o dar, todo es colaborar

Ahora no sabes cuál es la cola para el Rebost Solidari y cuál la de la ferretería, en Reig i Bonet, porque todos podríamos estar en cualquiera de las dos

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Cola de clientes en una mercería de Barcelona.

Cola de clientes en una mercería de Barcelona. / FERRAN NADEU

Hace días que ya están puestas las luces de Navidad. Como cada año, comerciantes y Ayuntamiento llenan nuestras calles de iluminación para crear ese ambiente proclive a los paseos y las compras. Las luces ya lucen en el barrio a pesar de que esos comercios están semicerrados, con limitaciones de aforo u horario, y muchas de las personas que atendían allí están en ertes a la espera de poder volver a trabajar.

Donde más se nota es en la calle Gran, donde los alquileres son más elevados y las grandes cadenas cierran negocios sin pensárselo. Los pequeños intentan resistir. Lo hacen poniendo más esperanza que contabilidad, más ilusión por lo que pudo ser que fiabilidad de lo que será. Inventan propuestas, animan a su clientela en Instagram y en sus escaparates y se esfuerzan por recordar que siguen aquí.

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Esta semana, sin ir más lejos, la buena gente de varios comercios del barrio se juntaba para hacer un sorteo chulísimo: cada ganadora (han sido dos mujeres) podría gastar 25 euros en cada una de las seis tiendas participantes. Así, a Mina Mina, mi tienda favorita de la plaza de la Virreina, donde encuentro las telas más preciosas y la atención más estupenda de mi universo costuril, se le sumaban los vecinos de Bateau Lune y sus juguetes escogidos con cariño, la floristería de Puigmartí o los artistas del Diluvi Universal, entre otros. Comercios de proximidad haciendo red para compartir clientela y animar un poco el ambiente.

Donde no habrá movimiento este año es en el Gran Recapte, que recoge solo donaciones virtuales a lo largo de esta semana. La recogida física no se considera segura porque se concentrarían más personas en las puertas de los supermercados, aunque hace años que tengo sentimientos encontrados sobre la falsa percepción de alivio que da el “ayudar” una vez al año. Lo que tengo claro es que formas de ayudar hay muchas y que ahora no sabes cuál es la cola para el Rebost Solidari y cuál la de la ferretería, en Reig i Bonet, porque todos podríamos estar en cualquiera de las dos. El 2020 no deja de ponernos en nuestro sitio.