Aprobados y suspensos en matemáticas

Negar la realidad

JxCat no es un partido trumpista, pero hay un aire de familia entre su actitud durante el 'procés' y la de Trump tras su derrota

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Imagen del corte en la Meridiana, el pasado 12 de marzo del 2020

Imagen del corte en la Meridiana, el pasado 12 de marzo del 2020 / ELISENDA PONS

En Catalunya, una de las reacciones más inquietantes después de las elecciones presidenciales en Estados Unidos ha sido sin duda el tuit del vicepresidente del Parlament, Josep Costa, en el que se refiere a las "lecciones" que hay que aprender de cómo llegó Trump al poder, de cómo ha gobernado y de cómo ha estado punto de ser reelegido. Costa destaca las nuevas formas de comunicación, movilización y confrontación política que todo el mundo daba por hecho que no funcionarían. Leyendo este tuit es inevitable recordar las declaraciones de Artur Mas en 2016, en las que subrayó que la inesperada victoria de Trump ("lo imposible a veces es posible") podía ser un ejemplo para el proceso catalán.

 A pesar de la apuesta de JxCat por la confrontación entre Catalunya y España, a pesar de su inclinación por excluir a sus adversarios políticos de la esfera de la legitimidad, y a pesar incluso de su opción por el caudillismo, JxCat no es un partido trumpista en el sentido fuerte del término: ni es técnicamente populista, ni es claramente de derechas, ni es abiertamente antieuropeo, ni es de entrada iliberal. Sin embargo, hay cierto aire de familia entre la actitud de Trump después de su derrota y la actitud de JxCat durante todo el 'procés'.

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Del mismo modo que Trump podía negar el cambio climático, el racismo sistémico o la existencia misma del coronavirus, ahora se niega a admitir su derrota electoral. Pues bien: si alguna cosa singulariza a JxCat respecto a otros partidos independentistas es su dificultad para reconocer que en Catalunya no existe (de momento) una mayoría social a favor de la independencia.

Los datos son evidentes. El Centre d'Estudis d'Opinió de la Generalitat lleva años preguntando a los ciudadanos cuál debería ser la relación entre Catalunya y España. Entre el año 2006 y el momento actual la opción "un estado independiente" nunca ha alcanzado el 50%. El pico máximo se alcanzó en un lejano noviembre de 2013 con el 48,5% de las respuestas, y en los últimos sondeos anda por el 35%. Desde no hace tantos años, el CEO también plantea una pregunta más polarizadora, como se dice ahora. Se trata de responder 'sí' o 'no' a "¿Quiere que Catalunya se convierta en un estado independiente?". En toda la serie disponible, desde marzo de 2015, el 'sí' nunca ha alcanzado el 50% (el 'no' lo ha logrado dos veces). En este caso, el pico está en el 48,7% de octubre de 2017, un porcentaje parecido al que obtuvieron los partidos independentistas en las dramáticas elecciones de diciembre de ese año. En el último año el porcentaje de síes anda por el 42-44%.

Ante estos datos la actitud de JxCat consiste en la negación. La XII legislatura del Parlament nos habrá dejado dos episodios estelares que ilustran las dificultades de JxCat con los números.

  

La XII legislatyura del Parlament rnos ha dejado dos episodios estelares que ilustran las dificultades de JxCat con los números

 El 3 de septiembre de 2018 el presidente Torra dijo en TV-3 que se "negaba" a aceptar que el independentismo no tenga la mayoría social. Ante los reparos de la entrevistadora, que sugirió que negarse a aceptarlo no da por hecho que la mayoría exista, Torra insistió: "No, pero yo me niego, porque pienso que el independentismo TIENE la mayoría social, la tiene". Y de nada sirvió que la entrevistadora le preguntara si lograr el 47,5% de los votos era tener la mayoría social. "Eso es tener la mayoría social", dijo Torra.

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El otro episodio lo protagonizó la consellera de Presidència, Meritxell Budó, después de las elecciones municipales de 2019, cuando tuvo la valentía de afirmar en rueda de prensa que el independentismo había "ganado" en Barcelona a pesar de obtener solo 15 de los 41 concejales en juego y de haber perdido 3 respecto a les elecciones de 2015. Budó llegó a decir literalmente que "15 concejales independentistas es más que lo que suman los otros grupos". Es decir, que 15 es mayor que 26. Sin comentarios.

Por suerte, no todos los independentistas están tan mal de matemáticas. La CUP tuvo su momento de lucidez al reconocer que el plebiscito de 2015 (47,8%) se había perdido. Y Esquerra Republicana va últimamente con mucho cuidado a la hora de echar sus cuentas. El pasado 7 de noviembre, sin ir más lejos, el presidente del grupo de Esquerra en el Parlament, Sergi Sabrià, no tuvo reparo en reconocer en una entrevista que los independentistas son mayoría política "pero ahora toca dar el salto a la mayoría social". Ya veremos si las próximas elecciones dan un vuelco a los persistentes datos del CEO.