29 nov 2020

Ir a contenido

División en el Govern

Ramon Tremosa durante un pleno en el Parlament, en septiembre

FERRAN NADEU

La pelea de gallos ajena a la pandemia

Sergi Sol

Torra estaba deseoso de convocar elecciones, pero no se atrevió a desairar a Puigdemont. El resultado es un complejo escenario pandémico sujeto a los vaivenes de una contienda electoral en ciernes

Empezó siendo un Govern de dos que pactaron más por necesidad que por convicción. Tampoco había alternativa posible. Para luego pasar a ser un Govern de tres ante las frecuentes discrepancias entre los presidentes Torra y Puigdemont. Lo que se acrecentó cuando ya pasó a ser un Govern de cuatro. Puigdemont quiso pasar por el aro a sus antiguos compañeros del PDECat. De uno a uno y desarmados les dijo. Y para su sorpresa, estos –hartos ya de humillaciones- no tragaron y acabaron ante la justicia disputándose la marca electoral.

La víctima de ese encontronazo fue Àngels Chacón. Cesada tras el acuerdo entre Mas y Puigdemont en verano que también se llevó por delante al 'conseller' Buch, a quien Torra tenía entre ceja y ceja. Además de la 'consellera' de Cultura. Pudiera parecer que esos ceses traerían más sosiego al Govern, más cohesión. Para nada. Entró en escena el 'conseller' Tremosa, sustituto de la decapitada Chacón, como elefante en una cacharrería. Antes de ser designado oficialmente ya entró dando guantazos sin ton ni son al vicepresidente Pere Aragonès, quien ya se perfilaba como el sustituto (aunque devaluado en funciones y competencias) de Torra.  Tremosa, desde su estreno, ha seguido a su rollo, desmarcándose y lanzando pullas por doquier. Un día agasaja a los restauradores (cabreados con razón) y al otro los planta por una visita de cortesía a Amazon.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Y todo eso en medio de la gestión de la peor crisis acaecida este siglo, sin parangón alguno. Vascos y gallegos fueron a las urnas aprovechando la ventana de oportunidad de julio. Torra estaba deseoso, incluso antes, de convocar elecciones. Pero no se atrevió a desairar al 'president' Puigdemont que hacía sus cálculos electorales y deseaba alargar la legislatura sine die. 

El resultado es un complejo escenario pandémico sujeto a los vaivenes de una contienda electoral en ciernes. Y eso lo complica todo y hace que cualquier error se magnifique pese a unas cifras, por ejemplo de fallecidos, que sitúan Catalunya como la zona de la Península que más ha logrado frenar la mortalidad.