EDITORIAL

Desbordados en Canarias

La solución inmediata pasa por salvar vidas e incrementar los efectivos de Salvamento Marítimo

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El Periódico

Un grupo de migrantes, en el puerto de Arguineguín.

Un grupo de migrantes, en el puerto de Arguineguín. / EFE / ÁNGEL MEDINA G.

En 2006, se vivió la llamada «crisis de los cayucos» con la llegada a las Islas Canarias de más de 32.000 personas procedentes de Senegal, Mauritania y Marruecos, en barcas de pesca o pateras. Este 2020, esta ruta de acceso se ha reactivado de manera notoria, con más de 4.000 rescates entre setiembre y octubre y con una cifra global que supera las 16.000 personas, sin contar, por supuesto, todas aquellas que han perecido por naufragios. La ruta migratoria hacia las Canarias, la más peligrosa, a estas alturas, para llegar a territorio europeo, no solo es utilizada por inmigrantes subsaharianos sino que se ha visto acrecentada especialmente por ciudadanos marroquíes y de otros países de la zona que sufren los efectos tanto de una sequía severa como de la pandemia.

Las soluciones propuestas siguen siendo las mismas. Carpas en los muelles o habitaciones en hoteles ahora cerrados, retornos forzosos al territorio de origen, control policial, y resistencia a la acogida. Desbordados por la llegada masiva, la solución inmediata pasa por salvar vidas e incrementar los efectivos de Salvamento Marítimo. A medio plazo, no solo políticas humanitarias sino efectividad en las ayudas económicas al desarrollo.