al contado

¡Por favor, no me ayuden!

El fiasco con las ayudas a los autónomos en Catalunya o el colapso en el SEPE obligan a preparar las estructuras para que medidas bienintencionadas no se conviertan en fracasos

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Manifestantes contra la orden de la Generalitat que cierra bares y restaurantes durante 15 días en Catalunya.

Manifestantes contra la orden de la Generalitat que cierra bares y restaurantes durante 15 días en Catalunya. / AFP / LLUIS GENÉ

Existe un dicho catalán: "'De tant que t'estimo, t'abonyego'", que vendría a ser algo así como (textualmente): "De tanto que te quiero, te abollo'". Los peligros del exceso de cariño. Seguro que no es por eso por lo que se están produciendo disfunciones en la llegada de ayudas y subsidios a afectados por la crisis del covid-19. Puede que la intención sea buena, pero con eso no basta.

Sería de agradecer que antes de lanzar medidas vitales en medio de una crisis sanitaria que ha desembocado en otra económica y social se tuviera bien preparada la maquinaria para que un buen objetivo no se convirtiera en un chasco. Vamos, que no sea peor el remedio que la enfermedad. Lo que ha sucedido con el fiasco de las ayudas a los autónomos en Catalunya es unamuestra de ello, aderezado además con la enésima pugna entre los socios del Ejecutivo catalán de JxCat y ERC. 

¿Qué se podía esperar de un subsidio al que solo podían acogerse 10.000 de los casi 450.000 autónomos que existen en Catalunya y accesible supuestamente por riguroso orden de llegada, como si de la ayuda para cambiar de coche se tratara? Pues, más o menos, lo que ha sucedido. Y, en medio de la indignación de pymes y autónomos, el Govern se ha visto empujado a improvisar un nuevo subsidio que, esperemos, sea más duradero en el tiempo y con una cobertura mayor. Pero hay hartazgo e incluso cólera. Pimec, por ejemplo, ya insta a los sectores más afectados por los cierres a demandar a la Generalitat.   

Pero no es solo en este nivel de Administración en el que se han producido errores. Basta con ver la lentitud en la implantación del ingreso mínimo vital o el colapso que se vive en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) con las prestaciones de nuevos parados o de afectados por ertes, lo que ha hecho que miles de beneficiarios no hayan visto ni un céntimo desde hace meses. El Estado recurre a funcionarios de otras provincias como refuerzo en vez de coordinarse con el Servei d'Ocupació de Catalunya (SOC). Otro sinsentido. 

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Además de ideas e iniciativas, por ingeniosas que parezcan, hacen falta mecanismos y estructuras bien dotadas y coordinación entre administraciones para que no suceda lo que estamos viendo. Lógicamente, en circunstancias extraordinarias como las actuales, se pueden producir fallos del mismo nivel.

Pero ya llevamos muchos meses de crisis sanitaria que podrían haber servido para engrasar las maquinarias convenientemente. Y da la sensación de que predomina la improvisación, que puede incluso tener una parte positiva pero en menores dosis. Y ante ello, mejor será pedir a gritos, no que nos concedan ayudas sino que, por favor, no las den cuando sean capaces de que lleguen en tiempo y forma a sus destinatarios.