CRONOLOGÍA

Dietario de la espera

El toque de queda, el dilatado recuento en EEUU y la carrera por la vacuna han detenido el tiempo en una ciénaga

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Dietario de la espera

ANNA BAQUERO

Sábado, 31 de octubre. Sean Connery, el mejor James Bond de todos los tiempos, fallece en las Bahamas, paraíso caribeño 'taxfriendly'. Desde luego, había que ser muy buen actor para seguir pareciendo atractivo en 'Zardoz', una peli postapocalíptica acerca de un grupo de inmortales y los pringados de siempre, en la que disfrazaron al actor escocés con un braguero rojo, trenza, botas de mosquetero hasta las rodillas y bigote de Emiliano Zapata. Su muerte desempolva en las redes una vieja historia, unas polémicas declaraciones a la revista 'Playboy'(«no creo que haya nada particularmente malo en golpear a una mujer») de las que tardó 40 años en retractarsey a regañadientes. Qué pena, qué desilusión… En ocasiones, es preferible no saber, pasar por la vida de puntillas y en la más absoluta inopia. Dicen que padeció demencia senil en los últimos meses. Que la tierra te sea leve, Sean.

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Lunes, 2 de noviembre. Una mancha de humedad en el techo de la cocina (y el día no mejoró en adelante). Subo al bus de polizona. No llevo tarjeta (se ha quedado en el bolsillo de otra chupa). Disimulo. El móvil avisa de un malentendido en el trabajo. Llamo al jefe. No coge el móvil hasta la tercera intentona, y resulta que el hombre está en el tanatorio, 'shit'. Paso apresurado sobre la acera, porque sigo llegando tarde adonde voy. De camino, una camarera, de cuarenta y pocos, descansa en la puerta de un bar —vacío, por supuesto— después de haber terminado la última tanda de bocadillos para llevar. Fuma y habla por el móvil. Dice: «Yo prefiero que me incineren».

Lunes, 3. Zapeo nocturno. Reenganche en el estribo de algún 'remake' de 'El planeta de los simios', otro delirio de un futuro atroz, lo que se lleva. Hablan de un virus muy contagioso que está causando la pérdida del habla en los humanos y su desaparición, aunque, de cualquier forma, la mirada de los monos se antoja mucho confortable y compasiva que la de la especie en extinción. Ah, qué impresionante, en su momento, la última escena del filme original (1968), cuando el astronauta Taylor (Charlton Heston) descabalga del caballo en la línea de la playa y, al descubrir la Estatua de la Libertad semienterrada en la arena, comprende de golpe que es a la Tierra adonde había regresado desde el espacio sideral: «I'm back! I'm home! All the time! ¡Maníacos! ¡La habéis destruido! ¡Os maldigo a todos!». En la peli figura que corre el año 3978. O sea, vamos de rechupete.

Jueves, 5. Madrugada. Noticias. Cuando se desveló, el dinosaurio del recuento todavía seguía allí. ¡Qué agonía! Parece que Joe Biden va afianzando su ventaja en los territorios del 'cinturón de óxido', estados industriales, como Wisconsin, Michigan y Pensilvania, mientras el otro, el inefable, ladra, lo acusa de fraude y amenaza con sembrarle el camino de minas en los tribunales. Conoce bien el virus dela desinformación. Angustiosa sensación de tiempo detenido, como si la fina arena de reloj se hubiese solidificado en piedra, incapaz de deslizarse hacia el bulbo inferior de la clepsidra. El escrutinio, el fin del semi-confinamiento, la llegada de la vacuna…La soledad de esperar a Godot.

Martes, 10. Siguen contando pero ya se respira. El estado de Pensilvania y su ciudad más populosa, Filadelfia, han catapultado al candidato demócrata a la Casa Blanca. Para rendirles homenaje, habría que recuperar la vieja canción de Bruce Springsteen 'Streets of Philadelphia' como himno del retorno de la democracia y la cordura. ¡Gracias, Philly! Y, sin embargo, la sombra del trumpismo sigue siendo demasiado alargada.

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Jueves, 12. Parece que el antídoto de Pfizer, el mismo laboratorio de la Viagra y el Lipitor para el colesterol, tendrá una efectividad del 90% contra el maldito covid, al menos su prototipo, aunque su manejo será complicado, pues necesita conservarse a 70 grados bajo cero. Trump aprovecha para acusar al laboratorio de haber retrasado deliberadamente la noticia para fastidiarle. Es plausible que el anuncio hubiese alterado a su favor el resultado de las elecciones en Estados Unidos. Y luego, el sorpresivo movimiento del consejero delegado, que se ha vendido un buen puñado de acciones... En las novelas, aunque sean distópicas, las coincidencias chirrían como una puerta vieja.

Viernes, 13. Casi que dan ganas de no salir de casa, por si acaso. Paseo vespertino por el Poblenou pensando en una frase cazada al vuelo el otro día, un retazo de conversación en que un anciano decía: «No se puede vivir temiéndole a todo». No se refería a la pandemia, sino a los carteristas. Qué sabio el abuelo. Calles oscuras y desérticas, aunque faltan tres horas largas para el toque de queda. Van cerrando los pocos comercios abiertos. ¿Cuánto habrán hecho de caja? Desde un balcón abierto, llega hasta la calle una canción de Bob Marley, 'Everything's Gonna Be Alright'. Todo irá bien. Le estamos poniendo empeño. No queda otra.