01 dic 2020

Ir a contenido

LA HOGUERA

De brujas y dedos

EL PERIÓDICO

De brujas y dedos

Juan Soto Ivars

Asociaciones de gente menos digital que la media han manifestado su descontento con 'Las brujas (de Roald Dahl)', y han dicho que la ausencia de dedos no debe ser usada para asustar

Como hay pocos estrenos de cine con el covid, los ofendidos están formando unas colas tremendas en la ventanilla de admisión de la Secretaría Mundial de Causas Nobles y Pataletas (SMCNP). Meses con poca actualidad cinematográfica han obligado a los grupos de doloridos a manifestar su irritación por productos culturales más discretos, con penoso resultado, y se han observado tumultos cuando varios colectivos trataban de ofenderse por la misma canción o el mismo anuncio. No siempre hay sitio para todos.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

En estas circunstancias, se esperaba una verdadera aglomeración en el estreno de ‘Las brujas (de Roald Dahl)' a cargo de Robert Zemeckis, con Anne Hathaway como bruja en jefe. Sin embargo, un colectivo poco frecuente ha pillado por sorpresa a todos los demás, y la polémica ha quedado resuelta con una ‘Blitzkrieg’ fulminante. La gente sin dedos, los aquejados de ectrodactilia, han capitalizado completamente la operación de ofensa pública.

Como garras de pollo

¿El motivo? Si a las brujas del libro de Dahl se las reconocía por la saliva azul, los pies sin dedos con zapatones cuadrados y la calvicie, que ocultaban con pelucas, en la adaptación de Zemeckis han añadido unas manos como garras de pollo, que causan un efecto naturalmente grotesco y aterrador. La cuenta de Twitter de las olimpiadas paralímpicas y un montón de asociaciones de gente menos digital que la media han manifestado su descontento, han dicho que la ausencia de dedos no debe ser usada para asustar, y Warner y Hathaway han pedido perdón.

Para la gente sin dedos era una ocasión de oro para visibilizar sus problemas. Han hecho muy bien en aprovecharla. Se les dan menos oportunidades para el lucimiento de la ofensa que a otros colectivos, y es justo que las mujeres calvas hayan permanecido en un discreto silencio, cediendo el asiento y la promoción. De esta forma, la Warner y Hathaway han podido lucir su falsa conciencia arrastrándose por el suelo entre disculpas, y el colectivo de la ectrodactilia ha podido hacerse publicidad. Un 'win-win'.

Temas Cine