CULTURA EN TIEMPOS DE COVID

'Lost in translation'

Nosotros que somos miedosos y desconocemos la lengua burocrática nos ponemos a temblar

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La librería Calders, en el barrio de Sant Antoni de Barcelona.

La librería Calders, en el barrio de Sant Antoni de Barcelona. / Sergi Conesa

A día de hoy, de lo que llevamos del 2020, ya puedo decir que, de todas las que he mantenido en medio de todo este caos, mi correspondencia más constante ha sido -y me temo que seguirá siendo- la que vengo arrastrando desde marzo con diferentes organismos de la Administración. Me escribo con distintos departamentos del Ajuntament, de la Generalitat y del Ministerio con una frecuencia que supera de largo la que mantenía con mi amiga Mabel cuando me fui del pueblo en el que vivíamos las dos, a la ciudad, en plena adolescencia. Poca broma: íbamos a dos cartas por cabeza por semana.

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El alud de estrés y de incertidumbre que me (nos) cayó encima al principio de marzo pronto empezó a llenarse de comunicados, anuncios, avisos e instrucciones, encabezados y firmados por alguno de los organismos antes mencionados. Hablaban de ayudas, de normas, de propuestas, resoluciones… De todo aquello que se tenía que saber o tener en cuenta para poder amortiguar la hostia (perdón) que nos acababa de llegar sin aviso y con toda la mala leche.

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Nosotros (mayestático) que somos miedosos y desconocemos la lengua burocrática hasta el punto de que todo lo que nos llega en ese tono nos suena a sanción cada vez que abrimos el mail y vemos un remitente con nombre de institución más que de persona nos ponemos a temblar incluso antes de abrirlo. Con el tiempo (y a golpes) hemos aprendido que las mejores opciones antes de responder o de hacer clic en el enlace que esos mismos correos electrónicos suelen incluir son o bien esperar el 'mail' aclaratorio del Gremi de Llibreters (en nuestro caso) que seguro que nos llegará también ese mismo día o bien descolgar el teléfono y llamar a nuestra gestora: Maribel.

Tanto el gremio como Maribel se han ganado por esta parte (la del trabajo de interpretación urgente del lenguaje administrativo que llevan haciendo durante todo el año) sendas botellotas de cava que les haremos llegar puntualmente en cuanto nos traduzcan el comunicado oficial por el cual se nos haga saber si este año habrá o no habrá Navidad. No puede tardar.