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Voy al 'miércoles'

En Can Vidalet no podemos perder el día del mercadillo

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Dos clientas en un mercadillo.

Dos clientas en un mercadillo. / RICARD CUGAT

Miércoles, 11 de la mañana, barrio de Can Vidalet, Esplugues. A pesar que ese día se notifican  miles de contagios por coronavirus, la vida sigue, con precaución, pero sigue. Es miércoles y ese es un día grande porque hay mercadillo. Antes de acceder te toman la temperatura y a partir de ahí entras en un mundo que siempre ha sabido evolucionar. Lo han vendido todo. Si salía anunciado en televisión un artículo para recogerte el pelo, días después los paradistas ya lo ofertaban bautizado como el “telemoño”. Esta semana vendían mascarillas higiénicas y batas... muchas batas, pijamas y zapatillas para estar en casa. Es lo que hay en estos momentos... y ellos, vendedores natos y cazadores de tendencias de toda la vida, saben que es lo que necesitamos. Están al cabo de la calle como nadie. Tienen entidad.

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De hecho en el barrio nadie dice que va al mercadillo, dice que va al “miércoles”, porque ese es el nombre que ha adquirido.  Al igual que ocurre con  el “jueves” de Sant Ildefonso en Cornellà o los “viernes” de Bellvitge en L'Hospitalet. Allí en esas paradas, mi abuela encontraba sus  faldas y blusas necesarias para su riguroso luto. Mi madre buscaba las piezas de tela  para confeccionar sus fundas de sofá y sus cortinas. De esos puestos también salió aquél chándal de táctel que a día de hoy aún está nuevecito.

Los “miércoles” siempre han sido días de ilusión, días de ver que habían traído nuevo esa semana. Días de disgusto también, porque algún que otro monedero siempre acababa en manos ajenas. Un riesgo menor que se solventa con un bolso cruzado hacia delante . En estos momentos de incertidumbre se agradece que cuando llega ese día de la semana  sepas que algo que conoces desde la infancia sigue funcionando. La apertura de los bazares asiáticos y la irrupción de la moda 'low cost' les ha herido pero no ha acabado con ellos. Espero que la pandemia no los fulmine. En Can Vidalet no podemos perder el “miércoles”. Significa mucho más que perder un día

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