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Bienvenido Mr. Biden

Hemos seguido estas elecciones como si nos fuera la vida en ello, de las que dependiera nuestro gobierno futuro y en parte puede que sea así.

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Joe Biden y su mujer Jill Biden saludan a la gente de Wilmington que acudió el sábado a celebrar su victoria electoral.

Joe Biden y su mujer Jill Biden saludan a la gente de Wilmington que acudió el sábado a celebrar su victoria electoral. / AFP / ROBERTO SCHMIDT

Desde que el mundo es global, desde que los medios nos acercan la realidad distante en tiempo real, desde que sabemos que los grandes retos son compartidos y van mas allá de las fronteras de un solo estado, nunca el seguimiento de unas elecciones americanas había generado tanta expectativa, nunca como hasta ahora habíamos analizado con lupa el avance de votos en Pensilvania, con la esperanza que por fin las urnas han confirmado. Las hemos seguido como si nos fuera la vida en ello, como unas elecciones de las que dependiera nuestro gobierno futuro y en parte puede que sea así.

Se cierran cuatro años nefastos en el capítulo internacional. No es que Trump haya carecido de liderazgo, al revés, bajo su mandato EEUU ha salido del acuerdo del clima, de la Organización Mundial de la Salud, ha abierto una batalla comercial de la que China está saliendo fortalecida y ha dejado a Irán y Corea del Norte más cerca de obtener su ansiada bomba nuclear. El problema no ha sido de falta de liderazgo, sino de políticas, porque frente a todos estos vacíos desde la Casa Blanca no se ha liderado una sola alternativa válida. Tan solo reacciones impulsivas, actitudes para marcar perfil, dejando que la respuesta, para bien o para mal, se diera en los márgenes a instancia e iniciativa de otros. Lo mismo daba la economía, que el covid-19. Frente a la falta de políticas el presidente se vestía de víctima, como ahora hace contra un sistema electoral, el mismo que le dio la victoria en el 2016 y ahora le insta a abandonar la Casa Blanca.

Sabemos que Joe Biden lo tiene difícil en el interior de un país divido por el eje entre población urbana y rural, entre blancos y afroamericanos, entre hombres y mujeres, entre proteccionistas y liberales. Miremos donde miremos las diferencias se han radicalizado y no será sencillo recomponer. Pero si miramos desde fuera ¿Qué podemos esperar? Muy pocos socios internacionales se han fiado de esta administración, y así nos ha ido a todos.

Agenda global

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Es probable que el caos que rodea la política exterior americana no tuviera tantos retos desde el final de la segunda guerra mundial, pero a diferencia de TrumpBiden entiende el multilateralismo como la mejor manera de hacer frente a buena parte de la agenda global. En lo que respecta a China, el terrorismo o la ciberseguridad es probable que haya consenso entre los dos partidos, pero hay áreas, como el cambio climático o la salud global donde Biden quiere recuperar el tiempo perdido en negligencias ¡Y qué falta nos hace!

No podemos pretender que se haga todo de la noche a la mañana, pero lo que de partida ya implica un cambio radical es la colección de huérfanos que la figura esperpéntica de Trump va a dejar en el camino. Desde Kim Jong-un, en Corea del Norte, a Jair Bolsonaro en Brasil, pasando por buena parte de la extrema derecha europea, que venía proyectando el mismo ultranacionalismo delirante de Trump, todos ellos pierden su referente. En eso ya podemos empezar a disfrutar el cambio. Bienvenido Mr. Biden ¡Le estábamos esperado!