AL CONTRATAQUE

El error de Trump

Al presidente le ha fallado que su medio de comunicación adicto no dependa del presupuesto público y que no sea él quien controle el nombramiento del director

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El error de Trump

AFP / BRENDAN SMIALOWSKI

Todo buen populismo necesita tres ingredientes.

El primero es un líder político dispuesto a jugar la carta del “nosotros contra ellos”. La clave está en encontrar un buen enemigo y tener suficiente cuajo para atribuirle todo lo malo y atribuirse uno todo lo bueno. Es solamente cuestión de tener el desparpajo suficiente para producir zascas diarios contra los rivales, que los fieles se encargarán de "hacer virales". Y en justa recompensa, que los amigos se paseen por la administración como Pedro por su casa haciendo negocios cómodamente.

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El segundo elemento es tener la mayoría de tus votantes adeptos a un medio de comunicación adicto. Así, no solamente obtiene el líder un acceso total y directo a sus votantes, sino que garantiza que su discurso se convierta en lo que se llama “hegemonía cultural”.

El tercer elemento es un partido político con tres tipos de miembros: los que consideran al líder un ser superior y ven recompensada su adoración con cargos de postín; los que nunca le criticarán, sabedores de que bastaría un tuit del líder para acabar con su carrera política; y los discrepantes, que se ven obligados a irse sabiendo que el medio de comunicación adicto no les dedicará ni un minuto.

Con cara de circunstancias

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A Trump la fórmula le ha servido para llegar a ser presidente de Estados Unidos y para sacar un resultado digno en el intento de reelección. Pero llegado un momento clave, le ha fallado el medio de comunicación. Con cara de circunstancias, el experto de la Fox que sale a explicar cómo van los recuentos en los diferentes estados dice que no hay evidencia del fraude electoral denunciado por Trump.

A Trump solamente le siguen fieles los cuatro periodistas estrella de la Fox. Pero le ha fallado que su medio de comunicación adicto no dependa del presupuesto público y que no sea él quien controle el nombramiento del director ni el de los directores de informativos. Un error del que se arrepentirá toda la vida. Visto con perspectiva, Trump ha sido un pardillo. Al gran mentiroso le han dejado solo.