La carrera a la Casa Blanca

'Trick or trick'

Las elecciones en Estados Unidos no ofrecen ninguna opción ilusionante para las minorías

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Carteles a favor de Trump y de Biden frente a un punto de votación anticipada en Fairfax, Virginia. 

Carteles a favor de Trump y de Biden frente a un punto de votación anticipada en Fairfax, Virginia. 

En la fórmula anglosajona de la noche de Halloween 'Trick or treat', los pequeños ofrecen a los adultos la opción de dar algún dulce o capricho para evitar ser objeto de travesuras o gamberradas en su jardín o casa. El 3 de noviembre, las opciones para los 240 millones que votarán al nuevo presidente de Estados Unidos son limitadas: un dulce que compensa a corto plazo pero que no es muy sano, Joe Biden, o una gamberrada de diversión efímera pero posibles largos efectos como es Donald Trump. Siguiendo la analogía simplista con la noche de Todos los Santos, las dos opciones ofrecen poca esperanza para las minorías de su población nacional, pero para el sistema internacional y el resto de personas que habitamos en él, una de las opciones es más aterradora que la otra. 

El primer mandato de Donald Trump ha estado marcado por la imprevisibilidad. Nada en él es lógico, coherente o estratégico. Monta y desmonta su equipo de asesores como un niño que se cansa de un juguete usado. Ataca a quienes le critican y se vuelve feroz ante cualquier persona que brille por su conocimiento. Trump representa el concepto de populismo: soluciones simples a problemas complicados, culpar a unas élites gobernantes y hacerse suyo el descontento y la indignación. Si bien el populismo es siempre frustrante para cualquier persona demócrata que se interese por la política, en el caso del magnate es aún más desesperante puesto que consigue, incluso ahora que es presidente en activo, parecer la voz de una oposición social, alguien ajeno a la política y a las élites de Washington.

Trump representa el populismo: soluciones simples a problemas complicados

Por su parte, Joe Biden encaja bien en el prototipo de candidato demócrata tradicional: hombre, de avanzada edad, blanco y heterosexual. Atrás quedan Barack Obama (el primer hombre negro en ser presidente) o Hillary Clinton (la primera mujer en llegar a primarias), es época de apostar seguro ante el monstruo político que es Trump, deben pensar en el congreso demócrata. Progresista en temas de política exterior, política energética, política de migraciones y políticas sociales, no tiene un discurso tan radical como el de Bernie Sanders. No es visto como una amenaza por las clases medias, pero tampoco ilusiona ni moviliza a minorías y colectivos sociales.

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Las imágenes donde se ve claramente a Joe Biden invadiendo el espacio corporal de niñas y jóvenes, tocándoles el pelo, susurrándoles al oído o sujetándolas por la cintura, marcaron un antes y un después para los colectivos feministas. Biden jugó entonces a buscarse una buena compañera para el viaje electoral: Kamala Harris, la primera mujer negra surasiática en estar en una candidatura presidencial. Mujer, no blanca, más joven. Justo lo que le falta a Biden. Ahora bien, Kamala Harris ha sido senadora, fiscala general de California y embajadora ante las Naciones Unidas. Sigue siendo parte del establishment y mayor de 50 años, así que está por ver que el tándem realmente consiga ilusionar. 

Entonces, ¿son ambos la opción mala, el susto de la noche de Halloween? En política exterior la diferencia es clara. Trump ha apostado por la retirada de la OMS y del Acuerdo de París, por rebajar la participación en la OTAN y de cualquier escenario internacional inestable. Lo que ocurra en otros lugares no es responsabilidad de EEUU. Una 'realpolitik' poco realista en un mundo tan globalizado e interdependiente.

Para el sistema internacional, Biden es mejor apuesta que el republicano

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Algunas personas le reconocen un éxito de estos últimos meses: los acuerdos bilaterales entre Israel y varios países árabes. Sabiendo que detrás de ellos está Jared Kushner, el yerno del presidente y conocido prosionista, permitan que no salte de alegría ante la posibilidad de que dichos acuerdos contribuyan a mejorar realmente las relaciones entre esos estados sino entre sus dirigentes, y en cambio dañen de muerte al conflicto palestino-israelí. Biden, en cambio, defiende recuperar el compromiso con la OMS, la OTAN, las cumbres climáticas y la participación de EEUU en los conflictos armados internacionales. Así que, para quienes creemos que el mundo requiere de la cooperación entre los estados fuertes desde organismos internacionales, Biden es mejor apuesta. 

Apostar por una cobertura social, sanitaria y educativa universal no está en la agenda del debate ni se le espera. Para quienes viven en Estados Unidos y pertenecen a cualquier minoría es comprensible pues que voten la opción menos mala, que no se hayan ilusionado ante las opciones y que sientan que, al abrir la puerta de casa, la duda es «truco o truco», susto o susto.