27 nov 2020

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LA HOGUERA

Agentes de policía a la entrada de la basílica de Notre Dame de Niza, donde se ha producido el ataque con cuchillo.

EFE / SEBASTIEN NOGIER

Levantaos, musulmanes

Juan Soto Ivars

Unos pocos imanes franceses ya han abierto la puerta con sus palabras valientes de condena sin peros, con su 'sí' radical y entregado a la libertad

La opinión circula abiertamente por las redes mientras algunos políticos, como el alcalde de Niza, se atreven a sugerirlo: a Francia le han declarado la guerra. Lo habéis visto: un tipo ha gritado “Alá es grande” por la mañana y ha insultado a Alá matando a tres personas en la catedral de Notre-Dame de Niza con un cuchillo. Esto pasa días después del degollamiento de Samuel Paty, profesor que mostró las caricaturas de Mahoma en clase, cuyo asesinato provocó la reacción de Emmanuel Macron. En un acto sin la corrección política habitual en temas que implican a las minorías, Macron fue valiente. Dijo alto y claro que Francia no se rinde ante el salafismo y que la libertad de expresión y el Estado laico son sagrados.

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La reacción del integrismo internacional ha sido el boicot de algunos países a los productos franceses y las abominables fatuas, las amenazas de muerte y hoy un nuevo asesinato terrorista, alentado por líderes nauseabundos, que vuelve a sumir a Francia en el terror. Conocemos este paño que nos asfixia, y lo que hoy está pasando en Francia tiene que parar. Nos enfrentamos al desafío definitivo del mundo global. ¿Lograremos frenar la guerra?

Solo los buenos musulmanes que viven en Europa, los que han asimilado los derechos humanos y quieren vivir en libertad pueden combatir esto. Los que consideran que ninguna blasfemia justifica la muerte. Los que se sienten menos ofendidos cuando alguien falta al respeto del profeta que cuando un terrorista asesina en su nombre. Muchos nos preguntamos estos días cuántos musulmanes piensan así. Unos pocos imanes franceses ya han abierto la puerta con sus palabras valientes de condena sin peros, con su “sí” radical y entregado a la libertad. Es injusto, pero los integristas ponen la pelota en el tejado de los musulmanes pacíficos.

Los musulmanes europeos deben impedir que estas atrocidades se hagan en su nombre, de la misma forma que millones de españoles salimos a la calle contra la guerra de Irak, aquel atentado terrorista cometido en el nuestro. Hay que romper el silencio.