02 dic 2020

Ir a contenido

Nuestro mundo es el mundo

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, este viernes.

EFE

La excepción Illa

Joan Tapia

Sería muy positivo que el Gobierno y el PP pactaran el estado de alarma

Un acuerdo del PSOE y el PP respecto al estado de alarma representaría un gran cambio respecto a lo sucedido en primavera y sería consecuente con el posicionamiento moderado de Pablo Casado en el debate de la moción de censura.

Si algo ha caracterizado la reacción española a la pandemia es la gran división y el resultado no es satisfactorio pues somos, con 743, el país desarrollado con mas muertos por habitante detrás de Bélgica (946) y por encima de Estados Unidos (705). Que ayer Pablo Casado rebajara la propuesta de Sánchez de seis meses de estado de alarma a ocho semanas no es buen indicio. Pero tampoco es lógico que Sánchez lanzara lo de los seis meses -un plazo muy largo- sin haberlo consensuado. Incluso Garamendi, el presidente de la CEOE, lo ha considerado excesivo. Falta diálogo antes de anunciar medidas que, aunque quizás necesarias, no dejan de ser extraordinarias.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Pero en el clima de crispación y de ausencia de consenso sorprende, y debe indicar algo, que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, sea con un 4,7 el ministro más valorado, junto con la titular de Defensa, Margarita Robles, tras la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que con un 5 es la única ministra que aprueba, quizás por ser vista como la más próxima a la centralidad europea.

La pandemia va mal, pero Illa es bien valorado. Notable. Si pasamos de la encuesta del CIS de octubre a la más reciente del CEO (el CIS de la Generalitat) nos encontramos con la misma sorpresa. Con un 4,72, Illa es el tercer político catalán mas valorado, por debajo de Oriol Junqueras (5,61) y de Marta Rovira (4,9), pero bastante por encima de Torra (4,19) y Puigdemont (4,17). Es una nota muy alta para un político no nacionalista. El siguiente, entre los que tienen una fuerte notoriedad, superior al 60%, es Miquel Iceta con un 4,01.

¿Por qué Illa es uno de los ministros de España y uno de los políticos catalanes más valorados, pese a que se enfrenta a una pandemia terrible en todos los países y cuando los resultados españoles están lejos de ser óptimos? La respuesta no es fácil porque, además, los ministros del PSOE no tienen prejuicio favorable en el electorado nacionalista y el PSC no es tampoco bien visto por la derecha española.

Una clave debe ser que el ministro siempre ha huido de la crispación y el duro ataque a los contrarios. Se ha comportado más como gobernante que como hombre de partido y se ha esforzado en destacar los puntos de encuentro, por escasos que fueran, con los consejeros de sus mismas competencias de las CCAA con independencia del color político (socialista, popular o nacionalista) de sus gobiernos. Y no ha hecho descalificaciones generales. Incluso en el último y fuerte choque con la Comunidad de Madrid, sin dejar de ser contundente -por ejemplo, en el debate en la Comisión de Sanidad con Ana Pastor- supo mantener las formas.

Si los electores premian la serenidad en el discurso y la contención al expresar las diferencias, la excepción Illa será una positiva señal.