29 nov 2020

Ir a contenido

Análisis

Pedro Sánchez (centro), junto a Pilar Llop (izquierda), Nadia Calvino (derecha) y María Jesús Montero, con Ursula von der Leyen en la pantalla, durante la conferencia de presidentes autonomicos celebrada el 26 de octubre.

Conferencia de presidentes: Europa hoy produce sosiego

Gemma Ubasart

La idea de que el modelo autonómico dibujado en los 80 debe ser superado es compatible con que las instituciones trabajen de manera cooperada y coordinada

La presencia puntual de un actor externo suele producir sosiego y prudencia en las dinámicas internas de un grupo. Existe un cierto pudor en mostrar a terceros actitudes o comportamientos que pueden no ser bien comprendidos desde fuera. Pues bien, eso parece ser lo que ha pasado en la 23º conferencia de presidentes. La participación de Ursula von der Leyen en la reunión de ha provocado un efecto balsámico. Hacía tiempo que no se celebraba un encuentro de este órgano en un clima más o menos calmado. No han sido pocas las reuniones telemáticas durante la pandemia en las que la conversación ha subido de tono.

Ahora bien, quizá no es dato menor recordar que la presidenta de la Comisión Europea portaba una bolsa llena de recursos. Como muy bien ha recordado en su intervención, España será el segundo país de Europa en recepción de fondos de reconstrucción. Las instituciones comunitarias están haciendo pasos en el 'virage' anunciado en la gestión de situaciones extraordinarias: de la combinación de austeridad y neokeynesianismo del 1% de la crisis del 2008 a una apuesta que camine hacia una suerte de 'Green New Deal' una década más tarde. 

La reunión celebrada este lunes ha sido simbólicamente importante. En ella el presidente ha anunciado que más del 50% de proyectos sufragados con fondos comunitarios serán ejecutados directamente por las comunidades. Estas tienen transferidas las competencias de una parte relevante de políticas del Estado de bienestar. También tienen en sus manos palancas que pueden ayudar a impulsar improrrogables transformaciones económicas y ecológicas. Se necesita de múltiples engranajes posibles para transitar un cambio de la matriz productiva en un país atrapado por actividades de poco valor añadido. Además, las problemáticas generadas por la crisis del covid-19 (así como lastres socioeconómicos que vienen de más atrás) son distintas en un territorio plural como es España. En un mundo complejo e incierto, adquiere cada vez más importancia la proximidad a la hora de desarrollar la acción pública. Evidentemente las actuaciones pospandemia deben contar con la implicación del poder autonómico.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

La reivindicación en la reunión de Pere Aragonès de la necesidad de celebración del referéndum, aprovechando la presencia de Von der Leyen, era lógica y esperable: la crisis catalana dista mucho de ser resuelta. Es ya una constatación cada vez más compartida que el modelo autonómico dibujado en los 80 se ha agotado y debe ser superado. Y esta idea es perfectamente compatible con la consciencia de la necesidad de conseguir que todas las instituciones interpeladas en la reunión (europeas, estatales y autonómicas) trabajen de manera cooperada y coordinada para hacer que el plan de recuperación sea un éxito: superar la crisis actual afrontando retos estructurales. Va a ser importante promover un pleno funcionamiento de las administraciones públicas fomentando dinámicas de transversalidad (para encarar retos complejos), multinivel (para buscar complementariedad entre niveles territoriales) y participación ciudadana (para implicar a la ciudadanía y hacer mejores políticas).