ANÁLISIS

El poder que Piqué no ejerció y Ramos, sí

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Leo Messi y Gerard Piqué, en el clásico.

Leo Messi y Gerard Piqué, en el clásico. / JORDI COTRINA

Este partido lo he visto llegar y lo he vivido unas 1.534 veces. Y ustedes. El Real Madrid pierde, hace el ridículo tres días antes de visitar el Camp Nou, le llueven palos a porrillo, se cuestiona todo, hasta el trono de un divino como Zinedine Zidane, e, incluso, ¡pero quién se creyó esa trola de que Sergio Ramos no iba a estar en el clásico!, que van a venir sin su timonel, sin su capitán, sin el jugador que comanda sobre el césped, intimida al árbitro y telegrafía, con su teatro, la decisión del colegiado del VAR.

Enfrente, eso también lo he leído, lo he oído y lo he visto, en prensa, radio y TV (no en Caneletes, donde ya no va nadie, ni los turistas, ¡no hay!), un Barça nuevo, un Barça que está creciendo, un Barça que viene de golear, un Barça mezcla de ‘abueletes’ y niños, un Barça que está dirigido por un técnico valiente, que, incluso, no va a dejarse arrebatar el poder, ese del que se han apropiado los futbolistas (¡¡¡al menos no lo niegan!!!), un ‘mister’ que, tal vez, no, no, seguro, alineará a dos jóvenes de 17 años.

Ramos, el 'puto amo'

Pero, claro, como Gerard Piqué, al igual que ocurre con otros muchos responsables del Barça, no quiso ejercer ayer el poder que se ha ganado (o ha birlado a los que no quieren ejercerlo), aparece su alma gemela, pero menos culto, menos ‘cool’, menos guay, no sé si menos rico, igual de famoso, y se convierte en el ‘hombre orquesta’ del partido. Porque, no seamos tontos, el partido se lo ganó Sergio Ramos a Piqué (ya no hablo de Leo Messi, que aún sigue enfadado y de luto). Y es que, que lo sepan, en la capital, ni a Florentino Pérez, ni a ‘Zizou’, ni a los merengues, les preocupa que el esposo de Pilar Rubio tenga tanto poder.

Es más, están encantados de que “como otros no han querido ejercerlo”, el central de la coleta, no solo sea el ‘puto amo’, sino que es el mejor actor sobre el césped (su caída en el área fue de Buster Keaton) y, además, es quien mejor sabe intimidar, disuadir, dirigir, manejar a los Martínez, es decir, a Juan Martínez Munuera sobre el césped y a Joan María Sánchez Martínez, que, desde la sala del VAR en Las Rozas, decidió el penalti.

Y, encima, se borran

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Antes de que Lenglet (casi) agarre de la camiseta de Ramos, el teatrero Sergio le empuja para ganar la posición en el área y le hace falta. Y les voy a decir más: hace dos años que ni el árbitro ni el colegiado del VAR revisan los agarrones en el área. Ha tenido que llegar un Barça-Real Madrid, en el Camp Nou, para que eso se ponga de moda y ocurra, con Sergio Ramos de por medio, protagonizándolo en la acción, intimidación y lanzamiento.

Y eso sucedió, la tarde que Piqué&Cia no ejercieron el poder que tienen “porque otras personas no quisieron ejercerlo”. Al menos, esta derrota nos sirve para confirmar que el Madrid y el VAR son uno y que Piqué y sus amigos tienen poder y lo ejercen cuando y donde quieren. Por ejemplo, ¡vaya que sí!, para borrarse y no hacer declaraciones cuando pierden.