BARRACA Y TANGANA

Te espero fuera

Pasara lo que pasara alguien nos dirá el lunes que ya lo sabía, que estaba claro, que al final es lo de siempre

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Ramos, Modric, Rodrygo y Lucas Vázquez se abrazan tras ganar el clásico.

Ramos, Modric, Rodrygo y Lucas Vázquez se abrazan tras ganar el clásico. / LLUÍS GENÉ (AFP)

A veces quedas a comer con alguien que necesita saber con dos semanas de antelación el nombre, la carta y la decoración del restaurante, y el número, la vida y los milagros de los otros comensales. Necesita saber todo eso y más, a quince días vista, necesita saberlo todo y no lo puede evitar: pregunta si luego te quedarás mucho rato o poco, si seguirás bebiendo o no hasta la noche, si acudirás a la cita andando o en coche. Tú aún no has decidido qué harás exactamente, tú no sabes nada porque todavía lo ves muy lejos y te da un poco igual, pero si te descuidas te preguntará también cómo irás vestido y qué te apetecerá de postre.

Lo que bajo ningún concepto soporta este tipo de gente, lo que le funde los plomos, es que alguien cambie los planes un par de días antes. Imagino que este tipo de gente, cuando jugaba a fútbol y algún macarra del equipo contrario le amenazaba con un clásico 'te espero luego fuera', y después terminaba el partido y se duchaba y salía y el macarra no estaba fuera, porque solían desaparecer, porque aquello era teatro del malo casi siempre, imagino que este tipo de gente se sentía defraudada, se enfadaba incluso porque le habían cambiado los planes. Y en eso algo de razón les doy, porque si te dicen 'te espero luego fuera' y te esperan fuera de verdad, quizá te lleves un par de golpes, pero sabes que estás tratando con gente de palabra, con gente de fiar, con la delincuencia balompédica más noble.

A mí no me esperaban luego fuera porque ya me encargaba yo de que no me encontraran antes. Qué se le va a hacer: unos son alérgicos a la improvisación y los cambios de planes y otros somos alérgicos al conflicto, al honor y a la sangre. Javier Aznar escribió que su abuela fue a verlo a un partido escolar y luego le dijo que no metía la pierna y no sudaba la camiseta. Su propia abuela. Yo tenía suerte porque mi abuela no iba nunca a verme.

Siempre habrá alguien

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Los alérgicos a la improvisación, los que necesitan saberlo todo antes, son muy de decirte el viernes cómo quedará el Barça-Madrid del fin de semana, sobre todo porque confían en que nadie recuerde sus palabras el lunes, porque si estuvieran seguros no te lo dirían, si estuvieran convencidos de saber el resultado irían a la casa de apuestas más próxima antes del cierre. Escribo esto en la previa del partido y cualquier opción me parece plausible: un empate que aplace veredictos, una catástrofe de uno u otro, un partido igualado, uno en el que pase nada o todo, un derbi descafeinado, la penúltima reivindicación de Messi, el espíritu competitivo del Madrid, el cambio de guardia en el Barça, el adiós de Zidane o el primer gran clásico de Fati. Que nadie me diga que cualquiera de estos escenarios es de antemano imposible, porque no lo es. Pero pase lo que pase alguien nos dirá el lunes que él ya lo sabía, que estaba claro, que al final es lo de siempre.

Escribo esto ya durante el partido y seguro que ahora que Lucas Vázquez parece una mezcla de Dani Alves Garrincha, alguien el lunes nos dirá: 'ya te lo dije, ya lo sabía, yo siempre confié en él'. Y no habrá más remedio que retarlo con un 'te espero luego fuera', y desaparecer otra vez.