Editorial

Casado destroza a Abascal

A un discurso de centroderecha, deberían corresponderle actuaciones de centroderecha para intentar llegar a acuerdos con el Gobierno en temas de Estado

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El Periódico

El presidente del PP, Pablo Casado, este jueves en la tribuna.

El presidente del PP, Pablo Casado, este jueves en la tribuna. / JOSE LUIS ROCA

Pablo Casado hizo ayer el discurso más brillante desde que dirige el PP. Un discurso canovista, como lo calificó Pablo Iglesias, y lo hizo contra Santiago Abascal y Vox, hasta ahora las sombras que perseguían al PP y que no le dejaban deshacerse de su reflejo. Además de brillante, Casado estuvo brutal contra el exmilitante del PP candidato a la presidencia del Gobierno, al que le reprochó que no dijera nada bueno de un partido que le dio trabajo durante 15 años. «Hasta aquí hemos llegado», espetó el líder del PP al de Vox, a quien le negó capacidad para gobernar la cuarta economía del euro. «No queremos ser como usted, no somos como usted», le lanzó también a la cara. 

Casado buscó el golpe de efecto y lo consiguió. Quizá por eso el PP ocultó con tanto secretismo el voto a la moción de censura, que fue un no con estrépito. El dirigente del PP no se olvidó del Gobierno. Utilizando una táctica inteligente de acusar a Vox de reforzar a Pedro Sánchez, de ser su pinza, adoptó una postura centrista, un discurso de centroderecha que recordaba al antiguo PP de Mariano Rajoy. Fue tal el destrozo que causó en Abascal, que el candidato subió a dar la réplica como un boxeador sonado y apenas acertó a calificar a Casado de «equidistante» entre él y «el Gobierno que pacta con Bildu», pero su respuesta fue tan breve como insustancial. La moción fue derrotada por 298 votos a 52, sin que Vox lograra ni un solo apoyo.

En el PP aseguran que el discurso de Casado marca un antes y un después y que la ruptura con Vox va en serio, que el partido inicia una nueva estrategia. Habrá que esperar para comprobarlo porque otras veces se han producido giros hacia la moderación que han durado muy poco. Si de verdad hay una ruptura con Vox, eso debería traducirse en una rebaja en las actitudes del PP que provocan crispación y en una distensión con el Gobierno. A un discurso de centroderecha, deberían corresponderle actuaciones de centroderecha para intentar llegar a acuerdos con el Gobierno en temas de Estado, como los Presupuestos y la renovación de los órganos constitucionales.

Fruto del debate, el presidente del Gobierno anunció la paralización de la reforma del CGPJ para volver a negociar con el PP la renovación del órgano de gobierno de los jueces. El PP interpreta esta decisión como una victoria, pero sigue vetando la presencia en las negociaciones de miembros de Unidas Podemos, un partido plenamente democrático que forma parte del Gobierno de coalición. El veto no encaja con la anunciada nueva estrategia del PP.