IGUALDAD

La religión, las mujeres y el covid

Algunos sectores de la sociedad han aprovechado las últimas crisis sanitarias para tratar de hacernos retroceder

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Personal médico atiende a enfermo de COVID-19 en Israel.

Personal médico atiende a enfermo de COVID-19 en Israel. / AFP

Voy a recordar algo de todos sabido y es que las mujeres han sido las grandes perjudicadas de las últimas crisis sanitarias. El zika, el ébola y ahora el covid han supuesto una enorme regresión en la situación de millones de mujeres. No solo porque han debido enfrentarse ⎯de nuevo⎯ a los cuidados de los propios y en muchos casos también de los que no lo eran, si no también porque algunos sectores de la sociedad han aprovechado para tratar de hacernos retroceder.

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La muestra de esto último ha llegado hace unos días a nuestros oídos: en Israel han propuesto que para evitar la propagación del virus las niñas se queden en casa y los niños acudan a las aulas. Cierto, es la comunidad jaredí la que ha lanzado la idea, una congregación de judíos ultraortodoxos para los que la Torá es la única ley que permite un comportamiento armónico en sociedad, pero no es menos cierto que el Gabinete de Gobierno israelí no ha liquidado la propuesta de un plumazo, si no que el martes por la tarde estudiarán si la llevan o no adelante. Olvidan los jaredíes, o no, que sus barrios y toda su comunidad es la más afectada por el virus en Israel ⎯pese a ser tan solo un 12% de la población, sufren más del 40% de contagios⎯; de nuevo olvidan ⎯o no⎯ que el porcentaje de contagios se reparte igual entre hombres y mujeres y pasan por alto, o tal vez no, que no es buena idea, para evitar la propagación del virus, acudir a celebraciones religiosos, bodas o funerales, como han hecho hasta ahora.

Parece que no importan las fronteras, en todos los países hay un sector de la población que odia a las mujeres. No me queda más que recordar a Simone de Beauvoir: “No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”.