28 oct 2020

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CHEQUEO

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la firma del preacuerdo de coalición, en noviembre del 2019.

DAVID CASTRO

Pendientes de otra foto de Pedro y Pablo

Rosa María Sánchez

El Plan Presupuestario remitido a Bruselas deja demasiadas cuestiones en el aire, a la espera de otro cara a cara

El Plan Presupuestario remitido el 15 de octubre por el Gobierno a Bruselas incluye algunas certezas y demasiadas incertidumbres. Tras semanas de negociación con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales y responsable de Economía de Podemos, Nacho Álvarez, sentados a la mesa, quedan aún por despejar cuestiones claves del proyecto de Presupuestos del Estado para el 2021 que el Gobierno de coalición aún no logra remitir al Congreso de los Diputados. Son cuestiones que parecen estar a la espera de una nueva foto entre los líderes de ambas formaciones políticas, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Mientras tanto, aún hay demasiadas cuestiones en el aire. En contra de lo esperado, el texto enviado a Bruselas no se moja sobre una posible subida de sueldo a los funcionarios del 0,9% para el año próximo. Parece estar descartada la congelación de los sueldos públicos para el año próximo, pero también existen dudas sobre si la subida será la misma que la prevista para las pensiones (0,9%, en línea con el IPC del 2020) o si será algo inferior.

Pero, como pasó en  noviembre del 2019, cuando se firmó el acuerdo de coalición, la discrepancia mayor vuelve a estar en los impuestos. La cuestión es qué incrementos conviene aplicar ya en el 2021 en el actual contexto de crisis económica mezclado con un enorme agujero de las cuentas públicas y la oportunidad de sumar el apoyo a las cuentas de Ciudadanos, reacio a las subidas de impuestos.

El Plan Presupuestario muestra los márgenes en los que se desenvuelve la negociación fiscal, pero no su contenido.

Se muestra que hay acuerdo para subir en 2.548 millones los impuestos directos (con impacto en 2021 y 2022). Eso apunta al IRPF, pero no se menciona. Ni se da por hecha la subida de dos puntos del impuesto a partir de 130.000 euros y de cuatro puntos, a partir de 300.000 euros pactada en 2019, con un alza de cuatro puntos para las rentas del ahorro a partir de 140.000 euros. El impacto presupuestario de esta medida se fijó a principios del 2010 en 328 millones. Y en otros 339 millones la subida del impuesto de Patrimonio. Aún quedaría mucho impuesto directo por subir, o muchas deducciones que cortar, hasta llegar a los 2.548 millones que enmarcan la negociación de los impuestos directos de todas las administraciones..

En la fiscalidad indirecta (IVA e Impuestos Especiales), los negociadores se han dado margen para encajar una subida de 1.509 millones en 2021, además de los 340 millones vinculados a la mayor tributación, hasta el 21%, de las bebidas azucaradas. De nuevo aquí no se precisa si en estos márgenes se encuadrará la eliminación de la exención en el IVA de los servicios privados de educación y sanidad.

Y en la fiscalidad verde, tampoco se da el paso aún de explicar si la mayor recaudación pactada, de 1.311 millones en el 2021, incluye la mayor tributación del diésel que el Gobierno cifró en 670 millones en el 2019 y qué cosas más.

Son todas ellas inconcreciones de alto voltaje político, pendientes de otro cara a cara entre Sánchez e Iglesias, quién sabe si con foto y firma .