21 oct 2020

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NO SOLO FÚTBOL

Ter Stegen interviene en el clásico Madrid-Barça jugado en el Bernabéu el 1 de marzo.

jordi cotrina

¡Más mano dura!

Josep Martí Blanch

No es que no podamos ir al campo, ni a los bares; es que ni tan siquiera en casa podremos juntar a la pandilla para ver el Barça-Madrid

Seis de cada diez españoles quieren medidas más severas contra el coronavirus. Funcionarios y jubilados suman cinco y Oriol Mitjà, alias I love myself, es el que hace seis. Eso sí, siempre con empatía, solidaridad y blablablá con los que se van al paro o con aquellos que van a arruinarse. ¿Empatía?  La empatía para con el prójimo es de baratillo y sólo alcanza hasta que le ponemos un precio que debamos abonar nosotros. No hay que culpabilizarse, venimos así de fábrica.

¡Mano dura! Hasta que me bajen la pensión o me recorten el sueldo porque el gobierno ya no puede pagarlo. Llegados a ese punto el gallo cantaría con otras notas. Del kikiriki al kikiriko. Pero mejor no quejarse.  Siempre nos podrán decir, y con razón, que hubiésemos podido nacer antes o haber opositado. De ser así yo también pediría más palos con una vehemencia extrema. Un confinamiento hasta el año 3000 con abono a todas las plataformas de televisión en estreaming y los señores de Glovo venga a darle al interfono. Ahora una pizza, ahora un cartón de tabaco. ¡Y ahí me las den todas hasta que las arterías explotasen!

No estamos de humor. Haciendo cuentas ya sabemos que el Barça-Madrid de este año va a ser lo más parecido a un velatorio. No es que no podamos ir al campo, ni a los bares; es que ni tan siquiera en casa podremos juntar a la pandilla para echarnos unas risas o unos lloros según lo que se acabe viendo. Es la primera vez en la historia que los gobiernos, lejos de seguir a rajatabla la regla de contentarnos con pan y circo, nos escatiman ambas cosas. Pensarán que lo del pan es exagerado. Lean el informe de Oxfam que anuncia un millón de pobres más en España a causa de las medidas contra la Covid y que van a sumarse a los diez millones que ya lo son.

Sin pan ni circo

Volviendo al Barça-Madrid. No sé ustedes. Pero esto no se parece mucho a lo que veníamos entendiendo por futbol. Los partidos sin público son entrenamientos intensos. Aceptamos pulpo como animal de compañíaporque menos da una piedra y hay tanta hambre de diversión que hasta bailaríamos entusiasmados en bucle las canciones de Maluma, OzunayRauw Alejandro.¡Mis felisitasiones! ¡Yo sin ti no vuelvo a enamolalme!

Detrás de lo que afirmo hay trazabilidad empírica. He preguntado a unos cuantos amigos que siguen -o seguían- el futbol con asiduidad y aún no se san aprendido los nombres de muchos jugadores, tanto del Barça como del Madrid. A una semana del clásico no hay prueba más definitiva de que por muchos esfuerzos que hacemos por ver una liebre todos sabemos que lo que hay en el plato no es más que un gato. Miau.

Vayamos a lo práctico. En siete días hay que decidir con qué otras cinco personas quedamos para ver el partido. Aunque a la velocidad con la que se restringen libertades, y tanta gente entusiasmada con que así sea, puede que lleguemos al próximo sábado con una nueva orden gubernamental que diga que sólo podemos gozar de nuestra propia compañía. Los que no nos soportamos a nosotros mismos tendríamos un problema. Oriol Mitjà, en cambio, estaría encantado.