21 oct 2020

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AL CONTRATAQUE

El monumento a Francesc de Vinatea en la plaza del Ayuntamiento de València, también protegido

Miguel Lorenzo

Esto es una mierda

Xavier Sardà

Convivir con el virus y velar por la economía es una tarea críptica, pero tienen que intentarlo entre todos

Perdonen por el título de este artículo, pero define exactamente mi impresión sobre la situación en la que nos encontramos. Hoy no respeto a ningún político, porque hay ciudadanos a quien no salva ni Dios. No respeto a ningún político por su inoperancia manifiesta. No respeto a los fiesteros imbéciles ni a los negacionistas indecentes. Entre todos estamos consiguiendo la más diabólica de las ecuaciones. Hasta hace poco la dialéctica era sanidad contra el virus o permitir que la economía prosperase. Pues nada, tenemos virus desbocado y economía anémica. Un reto que exige que trabajen ustedes unidos, oigan.

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De vez en cuando uno se deja llevar por la incontinencia emocional. Estamos en la segunda ola parcheando, remendando y recosiendo. Peor imposible. Asistimos al pugilato entre políticos mientras se nos desploma el PIB, sube el paro y aumenta la cifra de los que engulle la pobreza.

De repente despierta uno de la comprensión, la tolerancia y las esperanzas. De repente la conclusión es desangelada y escéptica y el desánimo espolea el cabreo. Convivir con el virus y velar por la economía es una tarea críptica, pero tienen que intentarlo entre todos. De lo contrario son dualidades diabólicas: “Entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor, y tendréis la guerra”. Frase de Churchill a Chamberlain cuando este volvió de vender Checoslovaquia a los nazis.

No hay soluciones mágicas, pero sí problemas nucleares. Así no vamos a ninguna parte. Cada cual por su cuenta y los de siempre bloqueando y sacando rédito político de la enfermedad. Son los sabios del mercado vírico y los macarras de la moral, que diría Serrat. Los otros, haciendo exhibicionismo de la bondad, tras meses de inactividad y ausencia sanitaria. ¿Hay que elegir? Pues miren, no tengo el día. En Catalunya, más de lo mismo.

En los días que se avecinan propongo hacer la gimnasia mental necesaria para mantener un hilo de esperanza. Lo propongo a pesar de todo. Porque lo que es hoy, creo que todo esto es una mierda monumental.