26 oct 2020

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Fecha electoral

El presidente del Parlament, Roger Torrent.

EUROPA PRESS

No tenemos el cuerpo para más milongas

Olga Ruiz

Como quien avisa no es traidor, nosotros, los votantes, os pedimos a vosotros, los políticos una responsabilidad de ida y vuelta, un esfuerzo individual y colectivo

Tenemos confirmación electoral, pues vale. Nuestro nivel de preocupación social es directamente proporcional a nuestra desidia política. Nos ha pillado demasiado ocupados, intentando protegernos y proteger a los nuestros. Es una lucha titánica, con demasiados perdedores. Las derivadas económicas, sociales y por supuesto sanitarias de este maldito virus consumen nuestra energía y, a la vez, nuestra capacidad de contención. Vamos justitos de aguante, tanto que no sé si podremos resistir una campaña electoral.

Como quien avisa no es traidor, nosotros, los votantes, os pedimos a vosotros, los políticos una responsabilidad de ida y vuelta, un esfuerzo individual y colectivo, una nueva anormalidad aplicada también a la política.

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Lo hacemos utilizando el infantilismo con el que os dirigís a nosotros: son tiempos excepcionales que requieren medidas excepcionales, sacrificios extraordinarios que contribuirán a no complicar todavía más las cosas. No es tiempo de campaña electoral de ningún tipo, no al menos si esta va a ser una repetición de los mejores/peores momentos de las anteriores. De verdad, no tenemos el cuerpo para tanta alharaca partidista, ni para excesos dramáticos, ni para más milongas. Sobre todo no tenemos el cuerpo para más milongas.

Ya sabemos que Catalunya es un pueblo oprimido, que España no es un Estado democrático y también nos ha quedado claro que estas elecciones (como las anteriores) son un plebiscito para hacer efectivo el mandato del 1 de Octubre. La única duda es saber si Carles Puigdemont promete en esta ocasión volver a Catalunya si Junts gana las elecciones, pero es un detalle anecdótico. Somos conscientes de que referéndum o referéndum y de que estas elecciones van de ampliar mayorías. Tenemos claro, por supuesto, que los independentistas viven en Matrix y que no hacen más que montar chiringuitos. Y además, conocemos de memoria la necesidad de apostar por el diálogo, con su mesa, sus interlocutores y sus no reuniones. Nos lo habéis repetido tanto, unos y otros que lo sabemos todo, de verdad: aprendizaje por repetición, funciona.

Lo que no sabemos es cómo pensáis revertir los escandalosos recortes en sanidad de los últimos diez años -nada es casual- ni por qué Catalunya sigue liderando el ránking de pobreza infantil de España con una previsión de casi un 35% para este nefasto año 2020. Más de 430.000 niños y niñas viviendo en situación de pobreza según los últimos datos de Save The Children. De estas y otras cuestiones no tenemos mantra, ni eslogan, ni camiseta alguna que promocionar y parece que tampoco compromisos electorales.

Quizás es lo único que salvaría estas elecciones, una madurez política dispuesta a hablar, cooperar y escuchar, una política sin estridencias, dispuesta a buscar soluciones a los que no puede esperar más. Una política urgente, consciente y valiente.

Como defendía Aristóteles la finalidad de la buena política “no  consiste en saber vivir, sino en saber vivir bien”.