26 nov 2020

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LUCHA POR LA IGUALDAD

Manifestación del 8-M en Bilbao.

LUIS TEJIDO (EFE)

Colectividad

Jenn Díaz

Si cada vez que una mujer tiene una oportunidad no la aprovecha para empoderar a las demás estaremos dejando escapar un tren

Si el feminismo que practico solo me aporta soluciones a mí misma, no me sirve. Porque a lo que aspiro es a hacer cambios estructurales, variar las dinámicas, dinamitar los espacios de poder tal y cómo los entendemos. Sí, quizá estas aspiraciones solo pueden llevar a la frustración, a corto plazo, pero no se me ocurre otra manera de hacerlo. Quizá, incluso, ni tan solo seré yo quien se beneficiará de las cuestiones que batallo y planteo en el ahora y el aquí. Es más que probable. Pero para que yo me plantee ciertas cosas, también hubo que abonaron un campo que no pisaron nunca. Trabajo, pues, para las mujeres que todavía no conozco y que encontrarán menos resistencias de las que yo he encontrado. De la misma manera que yo he encontrado muchísimas menos que las que nos han precedido. Funciona así, y es así como yo lo entiendo.

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Si el feminismo, si la lucha por la igualdad, no va acompañada de conciencia de clase y la igualdad de oportunidades, no me sirve. Esta ha sido siempre una ambición del feminismo de cualquier época, que pretendía máximos que trascendía su propia lucha feminista. Porque el feminismo de las privilegiadas no nos hace ninguna falta: serán leídas como privilegiadas, no como feministas. El feminismo del corto plazo no sirve, visto con perspectiva, porque un caso de éxito, individual, no profundiza en las discriminaciones estructurales. Las sortea puntualmente, pero no las confronta. Sin la colectividad no lo conseguimos, y si no nos fortalecemos como grupo y lo hacemos de manera individual, los resultados no cambiarán nada. Sí, quizá cambiarán nuestro futuro. El nuestro, personal. Y quizá el hecho de que nuestra experiencia cambie ya es en sí un precedente en la lucha colectiva. Pero no será suficiente.

Si cada vez que una mujer tiene una oportunidad no la aprovecha para empoderar a las mujeres que tiene a su alrededor, estaremos dejando escapar un tren. Y ya lo entiendo, que los esfuerzos que debemos hacer son titánicos, y que quizá los queremos disfrutar, y que los objetivos individuales son más asequibles. Pero nos hacemos un flaco favor, y a estas alturas no nos lo podemos permitir.