29 oct 2020

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análisis

Griezmann celebra su gol a Croacia en Zagreb.

AFP / FRANCK FIFE

'Le petit prince'

Mónica Marchante

Lo ha dicho Antoine y sus palabras caen como un ladrillo sobre las anchas espaldas de Koeman: "Deschamps sabe dónde ponerme", como dando a entender que Ronald no tanto. Tampoco lo supieron Setién ni antes Valverde, a tenor de su pobre rendimiento en el Barça 15 meses después de llegar.

Que Griezmann es feliz con 'les bleus' lo dicen sus números. 33 goles en 83 internacionalidades en las que ha dado además 24 pases de gol. En el Barça ha jugado 51 partidos y marcado 15 goles, que no es un descalabro, pero no es determinante en el campo, (mucho menos a tenor de lo que costó) y que con Koeman eso tampoco ha cambiado, si acaso lo ha hecho a peor.

El holandés le ha dado a Coutinho la posición que antes se le negó, y el resultado salta a la vista en el rendimiento del brasileño desde su regreso.

Un recadito

Como el protagonista de la novela de Saint-Exupéry, el principito que aterriza en el desierto en su viaje a la tierra desde un asteroide y trata entender la visión del mundo desde la perspectiva de los adultos, Antoine sigue buscando la felicidad en su desierto particular, el césped del Camp Nou. Su adulto jefe le mandó un recadito tras el empate a uno con el Sevilla: "Por su calidad, Griezmann tenía que haber marcado alguna de las dos que tuvo".

Respondió Antoine con un buen gol desde Croacia y luego con el micro delante. Deschamps siguió el discurso del principito: "Jugó en su mejor posición y estuvo conectado al juego", como orgulloso de concederle la zona donde el francés toca más balones y es más feliz, en el corazón del juego, y no como extremo.

¿Cuál será la respuesta del entrenador del Barça? ¿ Será receptivo al mensaje de Antoine y su seleccionador o encajará mal las recomendaciones? ¿Cómo encajar la pieza en el puzzle con la posición de Leo Messi, Coutinho y Ansu Fati?

En la última actuación del Barça frente al Sevilla Trincao le sustituyó e hizo una buena media hora de juego. Esa noche el principito languideció acostado a la derecha en su desierto particular. Koeman tiene la palabra en Getafe, pero pinta que o el principito entiende rápido el mundo adulto, o querrá volver al asteroide y cerrar el libro.