29 nov 2020

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Nuestro mundo es el mundo

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en la reunión anual de octubre del 2019 del organismo.

AFP / NICHOLAS KAMM

¿El FMI contra España?

Joan Tapia

Solo el fuerte aumento previsto del gasto público evitará una recesión económica todavía peor

¿Está el FMI contra España? ¿O contra Pedro Sánchez? Alguien lo afirmará, e incluso puede parecerlo. El Fondo dice que la economía española se hundirá este año nada menos que un 12,8%, más que el 8,1% de la zona euro y el 5,8% de las economías avanzadas. Horroroso. Pero la caída prevista por el Gobierno (11,2%) no es muy distinta. Y el Fondo, quizás optimista, prevé un apreciable rebote del 7,2% el próximo año, mayor que el de la zona euro (5,2%) y el de las economías avanzadas (3,9%).

¿Por qué caemos más y luego rebotamos más? Caemos porque la pandemia nos ha afectado mucho. Una causa es la escasa entente entre el Gobierno central y las CCAA. Ya se vio en la gran velocidad de la desescalada cuando se acabó el estado de alarma y ahora se ha confirmado con el choque irracional en la Comunidad de Madrid. Pero quizás se debe más a la polarización política que a las disfuncionalidades del sistema autonómico. 

La razón principal es que tenemos una economía mas dependiente del turismo, de la hostelería y de las actividades que requieren una fuerte interacción social.

Y rebotaremos más porque la caída ha sido fuerte, pero el FMI -que califica la pandemia de calamidad- constata que el mundo se está saliendo mejor de lo previsto (corrige algo al alza la caída del PIB de muchos países) y cree que en el 2021 la mejora en el tratamiento del coronavirus y la ansiada vacuna harán que las actividades ligadas a los viajes y al turismo tengan un comportamiento mejor. ¡Ojalá la búlgara Kristalina Georgieva, la nueva directora general del FMI que está 'desdogmatizando' la institución, esté en lo cierto!

Georgieva cree además que la caída del PIB de los países avanzados tiende a moderarse porque el fuerte aumento del gasto público (y la política monetaria de los bancos centrales que permiten financiarlo) está sosteniendo, con créditos ICO y ertes, la pervivencia de las empresas y los salarios de los trabajadores que, en otro caso, habrían provocado cierres de empresas y brutales aumentos del paro. Y así la recesión se habría retroalimentado.

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El FMI ha enterrado su clásica ortodoxia y asegura que frente a una caída tan pronunciada de la actividad lo prudente no es preocuparse por el déficit y la deuda, que serán los problemas de mañana, sino que la prioridad es aguantar la economía. Caso contario, el hundimiento económico haría definitivamente inabordables los problemas del déficit y las deudas públicas. 

Por eso el FMI insta a los estados a subir el gasto, en especial el gasto de calidad, el que incrementa la productividad: investigación, educación, sanidad, comunicaciones... Es lo que todos los estados intentan hacer y lo que afirma querer el Gobierno de Sánchez. Así, el techo de gasto del 2021 subirá un 53%, hasta los 196.000 millones. Y es este gasto público, financiado en parte por Europa (plan de recuperación y BCE) el que evitará que la calamidad se convierta en un desastre total.

Pero sin Presupuestos no se podrán gastar buena parte de los 196.000 millones. Los Presupuestos son pues, por encima de las divisiones políticas, la gran prioridad. Por eso el PP es irresponsable con su nada de nada. Como Podemos cuando grita que se le atragantarán a la derecha. O Rufián, que parece contento afirmando que el voto de ERC y el de Cs se repelen por principio.   

Los Presupuestos del 2021 serán de supervivencia. Casi como los víveres para unos balseros perdidos en el mar. Sería absurdo no comerlos por una bronca sobre la marca del helicóptero que los lanza.