Tablero catalán

¿Donde come uno, comen dos?

Buena parte del núcleo duro del PDECat cree que Pascal colaboró en el cambio de los derechos sobre la marca Junts per Catalunya

Se lee en minutos
Marta Pascal y David Bonvehí, cuando compartían siglas en el 2018.

Marta Pascal y David Bonvehí, cuando compartían siglas en el 2018. / JOAN CORTADELLAS

Donde comen dos, comen tres. Donde comen tres, comen cuatro. Y así, añadiendo comensales de uno en uno, se podría alimentar al mundo entero con una barra de cuarto. Lástima que la realidad se comporte de otro modo. Porque lo cierto es que a veces solo hay para uno, por más juegos de manos que se hagan a la hora de servir.

Tanto en el PDECat que dirige David Bonvehí, como en el recién nacido PNC que lidera Marta Pascal, la conclusión es la misma: el mercado electoral del soberanismo moderado de centroderecha está hecho de migas y acudir por separado a las elecciones es un riesgo demasiado elevado que puede condenarlos a ambos a la desnutrición.

Pero, aun partiendo de este análisis, ambas formaciones se resisten a cuatro meses de las elecciones a propiciar un espacio de negociación que permita llegar a un acuerdo que beneficiaria a ambas. ¿Por qué?

En el plano puramente ideológico hay diferencias, pero no insalvables. Ambas formaciones hacen cola para fotografiarse cuantas más veces mejor con el PNV y utilizan eslóganes de precampaña que, en el fondo, se dirigen al mismo tipo de votante. “Centrem el país” el PDECat y “Reactivem Catalunya” el PNC. Así pues, siendo tan cercanos en lo programático, ¿qué explica su lejanía a la hora de explorar fórmulas para ir juntos a las elecciones?

Hay elementos que simplemente obedecen a las reglas básicas del manual de una futura negociación. Bajarse del burro en estos momentos, abriéndose claramente a una negociación, debilitaría a quien utilizara esta baza. De ahí que tanto David Bonvehí como Marta Pascal insistan una y otra vez en la decisión de acudir en solitario a los comicios. Quieren que sea al otro al que le acaben temblando las piernas. Y esto obliga a comportarse como si uno mismo fuera la única ficha en el tablero.

El PDECat con su candidata, Maria Àngels Chacón, no tiene dudas al respecto. Tampoco las tiene Marta Pascal, que explica a quien quiera escucharla que su proyecto es a largo plazo, que dispone de los recursos económicos y de capital intelectual -la fundación El País de Demà- suficiente para encarar el reto de las elecciones sin más compañía que la suya propia.

Votos en la papelera

Pero tras la pose se esconden los tembleques provocados por el convencimiento en ambas formaciones de que lo sensato sería coaligarse en una sola oferta electoral porque van a necesitar cada voto y, actuando por separado, corren el riesgo de que algunas decenas de miles de votos acaben en la papelera perjudicándoles a los dos.

Así que estos argumentos, puramente narrativos, sean los más fáciles de superar llegado el caso. No es ahí donde anida el verdadero problema. Lo difícil de verdad, lo que va a costar más de reparar y puede imposibilitar un acuerdo está en la piel.

A la hora de explorar una alianza con el PNC, David Bonvehí se enfrentará a la alergia personal que Marta Pascal despierta en buena parte de los que conforman el núcleo duro del PDECat. Una desconfianza abierta que ha ido en aumento desde que cogiera fuerza en algunos entornos la sospecha de que Pascal jugó un papel determinante en la operación de sustracción del nombre JxCAT por parte del entorno de Carles Puigdemont, facilitando información a Jordi Sánchez sobre cuáles eran los pasos y las personas a las que había que contactar para que esa jugada se desarrollase con éxito. Ni que decir tiene que Pascal niega vehemente esta posibilidad que algunos interlocutores en el PDECat dan por cierta.

Pero la verdad es que no hace falta ir tan lejos. El resquemor hacia su antigua coordinadora general se fraguó en el momento en el que abandonó el partido y, se agravó cuando inició las tareas para intentar captar militantes del PDECat para su nuevo proyecto.

Imposible con Pascal

Lejos de amainar, esa tormenta está hoy más viva que nunca. Entre David Bonvehí y compañía -Ferran Bel, Marc Solsona, Montserrat Candini, Marc Castells, Àngels Chacón, etc- el convencimiento de que cualquier acuerdo con Marta Pascal -no así con la gente de su entorno a los que están dispuestos a facilitar la vuelta a casa- es imposible y resultaría inaceptable para muchos de sus cuadros municipales es ahora más vehemente que nunca.

Te puede interesar

El PDECat considera que, despejadas las dudas sobre su presencia en las elecciones, el proyecto del PNC va a dejar de tener sentido y que, poco a poco, irá deshilachándose por sí solo, puesto que Pascal no podrá retener a su vera a las personas que ha ido cooptando en el último año.

Dan por cierto que, efectivamente, del plato del soberanismo moderado de centro derecha sólo puede comer uno, no dos. Pero están convencidos que solo ellos van a sentarse finalmente en la mesa porque los demás perecerán por el camino y no llegarán a la hora del almuerzo. Está por ver.