29 oct 2020

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POR EL BIENESTAR EMOCIONAL

Los episodios de ansiedad durante el confinamiento han aumentado el consumo de ansiolíticos.

ISARA KAENLA

Salud mental para todos: mayor inversión, mayor acceso

Israel Molinero

Muchas personas han sufrido un empeoramiento en su proceso de recuperación en los últimos meses debido a la crisis del covid-19

Ahora es crucial impulsar el modelo de salud comunitaria para hacer frente a la coyuntura actual

La Salud Mental es un componente esencial de la salud, que hay que proteger y atender si queremos lograr comunidades que apuesten por el progreso y el desarrollo personal y colectivo. La OMS ya nos ha alertado del impacto que está teniendo y tendrá el covid-19 sobre la salud emocional y la salud mental de la población. Las situaciones de confinamiento, aislamiento social, las pérdidas y acontecimientos traumáticos, la disminución de los apoyos y recursos, así como las consecuencias de la crisis, son aspectos que están repercutiendo en la salud mental de la ciudadanía. Su director general ha señalado que es crucial tratar "las necesidades en salud mental como un elemento central de nuestra respuesta a la pandemia de covid-19 y nuestra recuperación” y “que no tomarse seriamente el bienestar emocional de las personas conducirá a costes sociales y económicos continuados por la sociedad”.

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Como movimiento social en pro de la salud mental, tenemos la certeza de que hay muchas personas que han sufrido un empeoramiento en su proceso de recuperación y que han aumentado de forma significativa los trastornos de ansiedad en los últimos meses. Nos preocupan, sobre todo, las personas más vulnerables, los niños, adolescentes y jóvenes, las personas mayores, los profesionales del ámbito de la salud y de los servicios sociales, las personas con problemas de salud mental y sus familias. En definitiva, nos preocupa no poderles dar la atención y el apoyo que necesitan.

Sabemos que, si no nos tomamos seriamente el bienestar emocional de las personas, tendremos unos costes personales, sociales y económicos presentes y futuros, de grandes dimensiones y muy perjudiciales para las personas, la sociedad y nuestro país. Ahora es crucial impulsar el modelo de salud mental comunitaria, un modelo que actualmente es una herramienta imprescindible para hacer frente a esta situación. Una manera de enfocar la salud mental con una mirada amplia, transversal, orientado a la recuperación de las personas y fundamentado en la protección de los derechos. Una visión que garantiza respuestas adecuadas a necesidades múltiples, de salud, sociales, educativas, de inclusión, de ocupación. El mismo modelo que desde hace años reclamamos desde el movimiento asociativo formado por personas con problemas de salud mental y sus familias.

Hace años que reclamamos una apuesta seria, decidida y valiente en salud mental. Denunciamos las carencias del modelo actual de atención a la salud mental, del todo insuficiente, muy frágil, que no llega a todas partes ni es capaz de dar respuestas adecuadas a todas las personas. Necesitamos dejar de ser invisibles, exigimos que las administraciones se impliquen y actúen desde ahora y con visión de futuro.

La salud mental tiene que acontecer uno de los pilares fundamentales de apoyo a las personas en cualquier sociedad, si queremos construir comunidades justas, cohesionadas y que garanticen oportunidades. No nos podemos permitir más demoras en la consecución de resultados, ¡y ya vamos tarde!

Las Naciones Unidas recomiendan tres acciones urgentes para reducir las consecuencias de la pandemia sobre la salud mental:

1. Aplicar un enfoque dirigido a toda la sociedad para promover, proteger y cuidar la salud mental. Es decir, la aplicación del modelo de atención comunitaria de la salud mental que hace tantos años que desde el movimiento asociativo reclamamos.

2. Garantizar la disponibilidad de emergencia de apoyo a la salud mental y psicosocial. Hacen falta, pues, recursos para la atención de los casos urgentes.

3. Apoyar a la recuperación del covid-19 creando servicios de salud mental para el futuro. Naciones unidas nos dice que hacen falta más recursos para poder atender todas las problemáticas previas al covid-19 y las que han surgido o surgirán a raíz de la pandemia.

Celebramos un Día Mundial de la Salud Mental bajo una situación excepcional, pero que nos ha puesto encima la mesa, de una manera todavía más evidente, que hay que reclamar más fuerte que nunca el lema de este año de la Federación Mundial de la Salud Mental: “Salud mental para todo el mundo: mayor inversión, mayor acceso. Para cualquier persona, en cualquier lugar”.

*Presidente de la Federació Salut Mental Catalunya .