Editorial

Johnson pierde el lustre de la victoria

El 'premier' se presenta a la conferencia anual de su partido desgastado y con las negociaciones del `brexit¿ aún abiertas pero inciertas

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Boris Johnson tras pronunciar un discurso en Exeter este martes.

Boris Johnson tras pronunciar un discurso en Exeter este martes. / REUTERS / FINNBARR WEBSTER

El Partido Conservador británico abrió este sábado su conferencia anual en un contexto muy distinto de las aclamaciones que corresponderían tras la clara victoria que confirmó a Boris Johnson como primer ministro. El 'premier' afronta el encuentro con una creciente contestación interna y una caída continuada de su grado de aceptación en los sondeos. Muy lejana ya la victoria electoral de diciembre por mayoría absoluta, los estragos de la pandemia, los permanentes cambios de criterio y el diagnóstico sombrío de los analistas sobre las consecuencias del 'brexit' han obligado a Johnson a buscar al menos una pequeña victoria que ofrecer a sus filas en el frente cuya solución, por compleja que sea, solo depende en gran medida de sus dotes negociadoras, puestas en duda con frecuencia. Tras una conversación con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, las dos partes han acordado apurar las conversaciones sobre el 'brexit' hasta que finalice el límite fijado a finales de octubre, en lugar de asumir que las negociaciones se considerarían fracasadas sin un acuerdo en la primera quincena.

El hecho de que la conferencia se desarrolle en formato virtual ahorra, además, al primer ministro una parte del inevitable desgaste político que sufriría si la reunión fuese convencional. Si, como parece, del acuerdo Johnson-Von del Leyen se deriva una mayor flexibilidad de Bruselas en los términos económicos del acuerdo, es previsible que el 'premier' se vea obligado a transigir con algunas concesiones a las que hasta ahora se había resistido. Media un mundo de ahí a imaginar que el núcleo duro de los 'tories' se avendrá a dar marcha atrás con la ley de mercado interior y a garantizar la frontera blanda entre las dos Irlandas. De hecho, cualquier insinuación en este sentido incendiaría la conferencia porque en este punto el Partido Conservador está profundamente dividido: varios exprimeros ministros se han manifestado a favor de rectificar, pero el entorno 'brexiteer' de Johnson no está dispuesto a sopesar tal posibilidad. Y entre ambas sensibilidades se mueve con creciente habilidad e influencia Rishi Sunak, el moderado ministro de Finanzas a quien la City ve capaz de lograr un brexit suave que limite el parte de daños.