24 oct 2020

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ANÁLISIS EN TIEMPO REAL

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este 2 de octubre a su llegada a la segunda jornada del Consejo Europeo, en Bruselas. 

OLIVIER MATTHYS (EFE)

Pedro (Sánchez), el caos eras tú

Gemma Robles

Ayuso sugiere que la situación comenzará a ser caótica en Madrid con la entrada en vigor del pseudoconfinamiento. ¿Y hasta entonces era normal?

El entorno del presidente del Gobierno opta por respuestas de perfil bajo a la Comunidad para no dar eco a quien, a su juicio, lo busca con ahínco

Auguró la presidenta de Madrid que el caos llegaría a su comunidad a partir de las 22 horas de este frío viernes, momento en que han entrado en vigor las medidas aprobadas en el Consejo interterritorial de salud. Sostiene también que ese caos hay que agradecérselo, directamente, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Y aunque eso no lo expresa abiertamente, se deduce además de su reflexión que para ella lo que estaba sucediendo las últimas semanas en la región, con cifras desorbitadas de contagiados y falta de rastreadores, personal médico y fracaso de macromuestreos de Pcr no era caótico, sino reflejo de la nueva normalidad. Bien.

Ayuso ha seguido y sigue haciendo ruido, todo el que puede, seguramente para no oír las quejas de sus socios naranjas por judicializar sus discrepancias con el Ejecutivo central en momentos tan preocupantes de pandemia. Algo ha cedido, es cierto, puesto que ha interpuesto un recurso ante la Audiencia nacional por hipotética invasión de competencias, pero sin solicitar medidas cuatelarísimas que podrían haber impedido la entrada en vigor de las medidas gubernamentales. Eso  ha enojado a Vox –lo previsible-, que ya ha avanzado que si la presidenta no tiene arrojo para correr ese riesgo, ellos sí, y que pedirán a la de ya que la Audiencia eche el freno. Veremos.

Ruido. Ruido. Ruido. Pero el reloj corre. Y los positivos por Covid siguen llegando a los hospitales. Mientras tanto, Pedro Sánchez, o el hombre del caos si se escoge la denominación made in Ayuso, se defendió desde Bruselas alegando que él solo busca ayudar a Madrid en un momento de "extraordinaria gravedad", al entender que la Comunidad está dispuesta a dar pasitos para luchar contra el virus, pero no los necesarios. En el entorno del presidente se concluye que no debe dársele más eco del necesario a quien, a su entender, lo busca con ahínco. Y en eso están.

Por su lado, esos por los que el Gobierno madrileño demuestra estar sumamente preocupado (y hace bien, aunque convendría equilibrar la balanza y hablar al menos tanto de los enfermos como de los empresarios, aunque solo sea por mantener las formas), tratan de reinventarse y adaptarse a la coyuntura. Como los ciudadanos. La hostelería madrileña, por ejemplo, lanzó este mismo viernes un mensaje a su clientela para que, por unas semanas, salga de casa concienciada y con medidas de seguridad y con cierto aire británico o alemán. ¿Traducción?. Que a ser posible adapten sus cenas en restaurantes a horarios europeos y tengan lugar entre las 20.00 y las 22.00 horas. Adaptación para sobrevivir. Claro. Pero para sobrevivir, hay que estar viviendo y ya saben que el coronovirus trata de ponérnoslo complicado. Cuídense y, ustedes sí, sean prudentes. Por favor. A ver si aplanamos la curva y la crispación.