29 oct 2020

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Dos miradas

Una familia celebra la Nochebuena.

123RF

Tenemos tres meses para planificar el puzle más complicado del año, el equilibrio inestable de la mesa de Navidad

Se pueden criticar muchas cosas de la ‘consellera’ Alba Vergés, pero no se le puede reprochar que no avise con tiempo. "Es muy posible que las limitaciones de seis personas se mantengan en Navidad". Tenemos tres meses, pues, para planificar el puzle más complicado del año. La ventaja de las fiestas es que hay muchas; y el inconveniente es que hay que hacer frente a muchos compromisos. Siempre existe la posibilidad de renunciar, de gusto o a la fuerza, y encapsularse en una mínima unidad de celebración, que puede ser uno mismo, y para de contar. Pero la tendencia a compartir comidas, que incluyen dietas calóricas, regalos y recitales de poemas, es la más habitual.

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Cada nueva situación de la vida (una boda, un nacimiento, una muerte, una separación, una nueva relación) conlleva cambios en el equilibrio inestable de la mesa de Navidad. Y de Nochebuena y del día de San Esteve y de Nochevieja y del primer día del año, y del día de Reyes. Ahora, configurar la agenda, según y como, será más fácil. Seis y basta. O mucho más difícil: seis y basta. Se generarán escenas esperpénticas, habrá disputas insondables, llantos y desilusiones. El concepto 'familia nuclear' será una bomba.