Los efectos del covid-19

Un millón ya: sobre muertes y daños causados por la pandemia

Los daños causados no son tan solo el millón de muertes oficialmente reconocidos, probablemente sean la punta del iceberg de unos daños que van más allá de la salud y la economía

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Aumentan las muertes por COVID-19 en Argentina.

Aumentan las muertes por COVID-19 en Argentina. / EFE

Hoy superamos un macabro umbral, hoy superamos el millón de muertes oficiales debido al covid-19. Y la pandemia no se detiene, a nivel mundial cada día hay más de 5.000 muertos. El número de víctimas crece de forma constante. Además la mortalidad registrada en muchos países es extrañamente baja, seguramente los muertos reales son muchos más.

Si nos fijamos en los 10 países con más muertes reportadas (EEUU, 205.000 muertos, Brasil, 141.000, India, 96.000, México, 76.000, Reino Unido, 42.000, Italia, 36.000, Perú, 32.000, Francia, 32.000, España, 31.000 e Irán, 26.000) vemos que abarcan el 72% de las muertes oficialmente debidas al covid-19. Sin embargo, la pandemia afecta a muchos otros países, hay muertes reportadas en 191 estados.

La pandemia no se detiene ni siquiera en los países europeos, en la Unión Europea más Noruega, Suiza y Reino Unido hay del orden de 300 muertes diarias. Y la situación epidemiológica sigue empeorando.

Minimizar la importancia y los efectos

Hay quien quiere minimizar la importancia y los efectos del covid-19, y nos recuerdan que hay otras enfermedades que causan una mortalidad mayor. Efectivamente, la tuberculosis provocaba hasta ahora un millón y medio de muertes cada año. Estas muertes mayoritariamente eran de población con pocos recursos económicos, por lo que nunca han despertado demasiada preocupación entre los Estados poderosos. La tuberculosis es un problema muy importante, y ahora nos damos cuenta. El covid-19 ha agravado el problema, ha parado prácticamente todos los programas de control de la tuberculosis, y también de la malaria y de muchas otras enfermedades desatendidas. Las muertes a causa de la tuberculosis, de la malaria y de otras enfermedades desatendidas estando aumentando de forma enorme debido al covid-19. No, no se pueden minimizar los efectos de la pandemia.

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Con perspectiva podremos ver cuál ha sido realmente la mortalidad provocada por el covid-19, nos podremos alejar de las discusiones de si ha muerto de covid-19 o ha muerto con covid-19... Cuando lo miremos con perspectiva observaremos que durante los meses o años marcados por el covid-19 la mortalidad habrá sido mucho más alta de la que esperaríamos en un año sin covid-19, tanto da si las personas han muerto de covid-19 o han muerto de cáncer o de problemas cardíacos o de tuberculosis o malaria que no pudieron ser atendidas correctamente debido a la pandemia.

Realmente los daños causados no son tan solo el millón de muertes oficialmente reconocidos, probablemente el millón de muertos sea tan solo la punta del iceberg de los daños. Solo necesitamos mirar a nuestro entorno para observar los daños sociales y económicos. Y esto en un país rico, con un índice de desarrollo humano muy alto. Daños sociales y económicos los podemos observar en todas partes, en todas las regiones, en todas las comunidades. Será necesario que pasen unos cuantos años para que podamos evaluar de forma más o menos correcta los daños causados.

Derechos sociales y políticos

Los daños causados por la pandemia van más allá de la salud y la economía, porque el covid-19 está afectando de forma importante a los derechos sociales y políticos. Hemos constatado cómo muchos países abusan de la situación provocada para reprimir a los opositores a su régimen, para limitar el derecho a elecciones, para encarcelar de forma indiscriminada, ...

En el grupo de investigación Biologia Computacional i Sistemes Complexos de la Universitat Politècnica de Catalunya, cada día, desde mediados de febrero, nos peleamos con los datos de la pandemia, para entenderlos, para prever el comportamiento de los próximos días y semanas, para evaluar si las acciones de control son adecuadas o no. Los números en la pantalla del ordenador son fríos, no tienen alma, pero somos muy conscientes de que detrás de cada número hay una persona, una familia, unos amigos. Debo confesar que a menudo no es fácil mirar las tablas y las gráficas con frialdad, a veces cuesta mucho.

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Por todo ello me hace muy difícil entender que haya un número importante de gente que niegue la existencia de la pandemia o que afirme que es una conspiración para controlar a la población o para obtener beneficios económicos. Realmente es simple, la situación actual la provoca un virus con el que no habíamos convivido como especie. Un virus que provoca neumonías bilaterales que observan en todo los hospitales del mundo. No es ningún montaje, ni ninguna conspiración. Es necesario que aprendamos, no es la primera vez en la historia ni será el último.

Más que nunca hay que recordar que la solidaridad entre los pueblos es imprescindible.