28 nov 2020

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Al contrataque

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

EFE

Pongamos que hablo (otra vez) de Madrid

Carles Francino

La sobreexposición de Madrid -de sus autoridades- ha calibrado la talla de su liderazgo y creo que el tándem Ayuso-Aguado no ha obtenido una gran nota

Tener vocación de escaparate es una tentación, pero también un peligro. La sobreexposición de Madrid –de sus autoridades– ha calibrado la talla de su liderazgo y creo que el tándem Ayuso-Aguado no ha obtenido una gran nota. Los patinazos de ella (desde «se llama covid porque el virus circula desde diciembre de 2019» hasta la alusión al «modo de vida» de los inmigrantes para explicar los rebrotes) ya hace tiempo que mezclan la caricatura con la alarma. En cuanto a él, la disyuntiva sobre ser «vacuna o virus», como una suerte de plata o plomo, o la inauguración de un dispensador de gel hidroalcohólico en una estación de metro, obligan a preguntarse como en el chiste: ¿hay alguien más?

Pero es que más allá del chiste, la presidenta de «la España dentro de España» ha recorrido un camino que va desde su sospechoso inquilinato en un apartamento de lujo, hasta la clamorosa falta de recursos para combatir la pandemia; pasando por desplantes continuos al Gobierno, hasta llegar a la insumisión contra La Moncloa y la ciencia. Sea como sea, Ayuso exige trato preferencial para Madrid, alegando que se trata de un territorio especial, capital del kilómetro cero, un país dentro de un país (¡ay, si esto lo dice alguien desde Catalunya o Euskadi!).

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Y tiene razón: Madrid es el gran hecho diferencial: lleva dos décadas aspirando talento e inversiones dentro y fuera de España hasta acumular casi el 20% del PIB. Por su dinamismo, sí; pero también por el 'efecto capitalidad', que incluye trato favorable de las administraciones, y el 'dumping' fiscal con otras comunidades. Algunas, como Valencia, han levantado la bandera de la queja; no con el pedestre “España nos roba”, pero sí con preguntas: ¿por qué todo lo importante tiene que pasar por Madrid? Si a esto le añadimos el miedo al factor “bomba vírica”, como lo definieron desde Castilla-La-Mancha y el esperpento de estos últimos días, a ver si resulta que cambiará el 'ranking' de los más antipáticos de España. Torra/Catalunya van en cabeza, pero Ayuso/Madrid amenazan su trono. Vivir para ver.