26 oct 2020

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IDEAS

Una imagen de ’She dies tomorrow’.

El cine de terror está en manos de las chicas

Desirée de Fez

No hay marcha atrás. Una de las mejores noticias cinematográficas de estos últimos años ha sido la aparición de una nueva generación de directoras de cine fantástico y de terror y la consolidación de otras que llevaban años en la órbita. Otra, la evidencia de que han sido ellas las que nos han dado algunas de las películas más interesantes de estos géneros del último decenio: 'Babadook' (Jennifer Kent), 'La invitación' (Karyn Kusama), 'Évolution' (Lucile Hadzihalilovic) o 'Crudo' (Julia Ducournau).

El espectro de subgéneros, temas, intenciones y estilos que abarcan sus películas es excitantemente amplio

Pues bien, a esas dos maravillosas noticias que han empezado a quedarse viejas se les unen otras dos. La primera es la certeza de que ese fenómeno no ha sido pasajero: aun trastocada por este año tremendo, la nueva temporada de películas fantásticas y, sobre todo, de terror viene cargada de propuestas dirigidas por mujeres. La segunda, todavía más importante, el hecho de que el espectro de subgéneros, temas, intenciones y estilos que abarcan esas películas es excitantemente amplio. De momento, eso sí, no se puede decir lo mismo con la variedad de presupuestos: estas directoras aún no han roto el techo del cine independiente. Pero tanto esa multiplicidad de voces como esa heterogeneidad son novedades extraordinarias porque implican continuidad, asentamiento y seguridad. Estas cineastas han venido para quedarse y hacer lo que les dé la gana.

Entre las numerosas películas fantásticas, de terror o con fugas a esos géneros dirigidas por mujeres que veremos pronto, algunas programadas en el inminente festival de Sitges, hay de todo. Películas como 'Relic' (Natalie Erika James) y el 'remake' de 'Candyman' (Nia DaCosta) siguen la senda de un cine de terror socialmente comprometido y metafórico. Rose Glass se atreve en 'Saint Maud' con el terror religioso. Emerald Fennell propone en 'Promising Young Woman' una peculiar historia de venganza. Elza Kephart se marca una hilarante serie B con 'Slaxx', sobre unos pantalones tejanos asesinos. Y, moviéndose en un indie clásico muy reconfortante, 'She Dies Tomorrow' de Amy Seimetz se presenta como una interesantísima reflexión sobre los temas del presente: el aislamiento y la hipocondría. Y a mí asistir a este desembarco me emociona.

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