Desde Horta

El Guinardó resiste

El pequeño mundo que va de la plaza del Nen de la Rutlla a Passeig Maragall sigue en pie a pesar de la crisis del covid-19

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Un vendedor del barrio del Guinardó pone el toldo un día de lluvia

Un vendedor del barrio del Guinardó pone el toldo un día de lluvia / RICARD CUGAT

La vieja rutina se resiste a sucumbir ante la nueva normalidad oficial, impulsada por un sinfín no muy afinado de recomendaciones, obligaciones y prohibiciones. De regreso al Guinardó, todo aparenta igual que dos meses antes, cuando apremiaba salir de la ciudad porque parecía que todo se venía abajo; felizmente no ha sido así. Unos minutos con Manel, el charcutero del barrio, son suficiente para saber que la pastelería de Virgen de Montserrat con Vinyals ha cerrado por culpa de la crisis del virus y la subida del alquiler, pero que ha abierto una nueva floristería unas calles más abajo y que la marisquería ha sido remozada a conciencia. Después compruebo que El Raconet Charrúa sigue viento en popa y que La Aurelia sigue ahí. El pequeño mundo que va de la plaza del Nen de la Rutlla a Passeig Maragall resiste.

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Al parque no he subido porque no cometeré el sacrilegio de ir a pasear con la mascarilla, porque no estoy dispuesto a correr (ni siquiera unos metros) para poder quitármela y porque no quiero ser testigo mudo de la ligereza de algunos padres que en unos minutos dinamitan todo el esfuerzo de las escuelas para ofrecer seguridad a sus hijos y a los maestros de sus hijos.  Algunos papás y mamás han convertido la merienda de sus hijos y amiguitos en una especie de acto de rebeldía por las estrictas medidas escolares para mantener grupos estancos en clase y en el recreo. Lo que en la escuela se evita, la interrelación entre alumnos de grupos diferentes, se juega alegremente en el parque.

La visita al Sant Pau, en cambio, es innegociable; allí todo parece listo para la segunda oleada. La experiencia de primavera está fresca y ya se sabe lo que puede dar de sí el equipo médico habitual; no esperan milagros con vacunas precipitadas pero ponen velas a Esculapio para que la gripe de siempre se comporte esta temporada de forma moderada; así parece haber sucedido en los países que ya salen del invierno. Tal vez la mascarilla sea más efectiva para frenar la gripe que el covid-19.