30 oct 2020

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POR UNA PANCARTA

El presidente de la Generalitat, Quim Torra

JORDI BEDMAR

El obediente Torra y los inquisidores

Sergi Sol

Si hubiera sentido de la cordura y la proporcionalidad, el Supremo, a lo sumo, debería multar a Torra y absolver al 'president'

Cuando Puigdemont supo que Torra no iba a quitar la pancarta, le aconsejó que no mantuviera el pulso. Lo consideraba un error porqué sabía que más temprano que tarde, los Mossos d’Esquadra quitarían la pancarta sí o sí. Pero Torra, máximo responsable de los Mossos, no escuchó. Torra, como rutilante 'president', ya era el que animaba a los CDRs a "apretar" para luego la Generalitat ejercer de acusación. Torra creyose el ariete mayor del Reino. Y en ese sentido no ha defraudado.

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Desoyó a Waterloo y se metió en un lío. Una pantomima, que eso sí, requería de complicidades. Y las tuvo. Faltaría más. Primero, la Junta Electoral Central, más a la derecha que el PP. Ejerciendo unas prerrogativas, por cierto, otorgadas por Zapatero y CiU. Dicho de otro modo, sin la contribución de CiU a ampliar los poderes de la Junta Electoral, ésta no hubiera podido tomar una decisión, por lo menos, cuestionable. Esto es, suspender a un presidente en funciones, sin sentencia firme, por una pancarta. Otrosí, esa reforma estaba pensada para casos de terrorismo. Para impedir que luego de una primera sentencia un condenado por terrorismo pudiera seguir en el escaño. Y el caso de la pancarta ni a ojos de la la jueza Lamela de la Audiencia Nacional puede ser considerado terrorismo.

Torra se presentó al juicio en el Tribunal Superior como un desobediente. Y el Tribunal, acentuando el despropósito, le tomó en serio. Penoso, habida cuenta que el 'president' Torra quitó la pancarta. Obedeció. El pulso duró lo justo para meter por medio al Síndic de Greuges que aceptó mediar en el sainete. Resumiendo, Torra puede ser inhabilitado por una pancarta incómoda que él mismo quitó. Y gracias a una reforma que CDC (el partido de toda la vida de Puigdemont) impulsó. Y ahora llega el turno del Supremo que mucho me temo rematará el esperpento, inhabilitando a un presidente autonómico por una pancarta a favor de los presos políticos que retiró, aunque un par de días tarde. Si hubiera sentido de la cordura y la proporcionalidad, el Supremo, a lo sumo, debería multar a Torra y absolver al 'president'. Pero esa sensatez tan juiciosa está muy lejos de los que hoy representan la cúspide de la magistratura española. 

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