28 oct 2020

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TODO POR LA PASTA

Luis Suárez, saliendo de la Universidad para Extranjeros de Perugia.

REUTERS

¿Y, de verdad, no les da vergüenza?

Emilio Pérez de Rozas

Soy perfectamente consciente de que con la que está cayendo escribir sobre las vergonzosas trampas organizadas por los ricos para salirse con la suya no es lo más gratificante. Pero, por eso, porque me entristece que los haya que crean que se van a ir de rositas al pretender cambiar la fecha de caducidad de una clausula enviando un burfoax a destiempo, acudiendo al Camp Nou a una velocidad prohibida, sin casco y con una bicicleta (casi moto) eléctrica o tratando de pasar un examen de italiano para poder ganar 10 millones de euros en Turín, es por lo que creo que, como poco, deberíamos decirles que no somos tontos.

Todos tenemos, todos, familiares, honrados, peleones, sacrificados y voluntariosos que se han pasado 12 meses, verano, Semana Santa y Navidades incluidas, encerrados en la biblioteca del Colegio de Médicos, más de 10 horas diarias, preparando el MIR; o contratando a un especialista, recibiéndolo en casa durante meses, estudiando como catedráticos para conseguir superar las pruebas de selección para una plaza de administrativa en la Universidad Autónoma de Bellaterra o emigrando a un lejano pueblo de Alemania para aprender alemán durante meses, hospedado en una vieja (y barata) pensión para, luego, poder trabajar de camarero en Mallorca.

La burbuja del fútbol

Ejemplos hay miles y nadie, nadie, ha pensado, ni imaginado, que todo eso era comprable. Quien tiene el dinero por castigo sí cree que todo eso se puede comprar. Y quien vive en la ‘burbuja del fútbol’ (y nunca mejor utilizado ese término) cree que todo, todo, es posible con dinero. Con dinero y cara dura, con dinero y poca dignidad, con dinero y corrupción. En 1972, en pleno apogeo de los futbolistas sudamericanos, que se colaban en la Liga española con el calificativo de ‘oriundos’, Chango Díaz, un goleador argentino apodado, sí, sí, el ‘Pelé blanco’, llegó a Mallorca para fichar por los rojillos y, en el hall del aeropuerto de Son San Joan, le preguntaron si sus padres eran españoles. Chango, que acabaría retirándose y muriendo en Mallorca, en Sa Pobla, dijo: “Mis padres, no, pero mis dos abuelos, sí; mi abuela era de Celta de Vigo y mi abuelo, de Osasuna”.

Curiosa universidad ésta

Dicen que antes se pilla a un mentiroso que un cojo y, desde luego, la pantomima a la que se prestó Luis Suárez, sin necesidad alguna, en la Universidad para Extranjeros de Perugia, habla de cómo son estos muchachos, del escaso o nulo valor que le dan a las cosas que, realmente, a cualquier otra persona les cuesta sangre, sudor y lágrimas e, insisto, demuestran que a ellos, por ser quienes son, nadie les puede toser, ni meter mano.

Y, sí, es cierto, aunque Suárez saliese de la Universidad de Perugia (se le ve en una fotografía con un tubo de cartón, con su certificado dentro) con el examen superado aunque no supiese ni papa de italiano, también de ésta se va a salir de rositas. También la ‘Vecchia Signora’, que cada vez tiene menos de ‘signora’, cuyos responsables Fabio Paratici y Andrea Pirlo, se sacaron de encima a Suárez en cuanto supieron que la Policia iba a hacer pública su investigación.

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