IDEAS

El dilema de la conciencia

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Rachel Evan Wood, en un fotograma de la tercera temporada de ’Westworld’

Rachel Evan Wood, en un fotograma de la tercera temporada de ’Westworld’

Hay preguntas para las cuales no queremos encontrar respuesta. Hay dilemas que nos atraen más por el disfrute del viaje que por la posibilidad de llegar a puerto seguro.

Marear una idea compleja nos causa un placer inconcreto, de naturaleza difusa. Nos dejamos llevar por la dialéctica, siempre y cuando el debate no nos ataque con certezas o conclusiones de ningún tipo. La satisfacción surge, de manera constante, de la duda hecha alimento para el intelecto. Preguntas y más preguntas, no queremos nada más allá de la materialización de una duda en pequeños gestos de interés que desemboquen, casi por accidente y sin que nos demos cuenta, en inocentes hobis o en nuestro género de ficción favorito.

La tercera temporada de 'Westworld' no ha tenido tanta repercusión como la primera, quizá porque nos atraen poco las respuestas a las preguntas sobre la conciencia humana

'Westworld', la famosa serie de HBO, nos planteó preguntas fascinantes en la primera temporada. ¿Qué es la conciencia humana? ¿De qué está hecha? ¿Cuál es la diferencia entre la inteligencia artificial y la propia? Y la más importante de todas, ¿cuándo será demasiado tarde para plantearse estas preguntas con la parsimonia con que las hacemos ahora?

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Lo cierto es que muchos neurocientíficos, a día de hoy, utilizan la imagen mental de un ordenador para comprender y explicar al funcionamiento del cerebro humano. Se apoyan en la expectativa cumplida de la tecnología, que ha sido diseñada dentro de un circuito de acciones y reacciones muy concretas que estabilizan el trabajo colaborativo y el avance global, para dibujar el mapa, inabarcable e incomprensible, de la mente humana. Nos acercamos al estudio de nuestra propia naturaleza tildándola de tecnología biológica, haciendo comparativas constantes, diseñando el mundo a la medida de nosotros mismos, creando a nuestra imagen y semejanza. Los robots son parte de nuestras vidas, aunque aún nos dejemos llevar por la ilusión de estar jugando con hipótesis.

Puede que la tercera temporada de 'Westworld' no haya tenido la repercusión que tuvo la primera, pero quizá la culpa no sea de la serie en sí, sino del placer que nos causa el desasosiego de la pregunta, y lo poco que nos atrae la idea de tener que enfrentarnos a una respuesta, sea cual sea.

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